Sábado 28 de febrero, por la tarde, en las calles con acento catalán de Perpiñán, prefectura de los Pirineos Orientales. A pesar de las vacaciones escolares y de la amenaza de lluvia, las terrazas de los cafés están abarrotadas. En el boulevard du Maréchal-Leclerc, cerca del popular barrio de Vernet, en las calles que conducen a Castillet, copas de vino blanco o cerveza bailan valses sobre las mesas. Una especie de pausa festiva en un fin de semana con tintes muy políticos, ya que, en dos días, Jordan Bardella y Jean-Luc Mélenchon se encontraron uno tras otro.
Por la tarde, la Agrupación Nacional (RN) alquiló el centro de exposiciones para apoyar al alcalde saliente, Louis Aliot. Más de un centenar esperaban a las puertas desde las 13.00 horas, antes de la reunión prevista para las 17.00 horas.
Philippe, de 55 años, y Alexandra, de 46, procedían del cercano pueblo de Opoul-Périllos. Cubierto de tatuajes, este empleado del hospital asiste a su primer mitin electoral. “Venimos específicamente por Bardella. Parece estar genial”, dijo.
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