Situada en Tartaristán, esta fábrica que produce modelos Gueran va de la mano de una intensa política de formación y contratación liderada por Moscú.
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Se han convertido en los nervios de la guerra. Los drones se han convertido en dispositivos esenciales, particularmente en la estrategia de guerra del Kremlin. En cuatro años de lucha, Rusia ha desarrollado significativamente su industria de defensa. En colaboración con Teherán, Moscú produce ahora sus propios drones. En Lelabuga, Tartaristán, a unos mil kilómetros al este de Moscú, se ha construido una gigantesca planta de producción de drones.
Las primeras imágenes de esta flamante fábrica, presentada como la más grande del mundo, fueron hechas públicas el pasado verano por las autoridades rusas. Filas de formas rectangulares negras, drones Geran, la versión rusa del Shahed iraní, se producen en una línea de montaje. En las redes sociales, los anuncios se publican sin cesar para reclutar.
Con un mono azul y un sombrero en la cabeza, Darina, de 16 años, explica en uno de estos vídeos que es una estudiante de secundaria, pero que, a partir del año que viene en la fábrica, ganará el equivalente a 1.500 euros al mes. “Mis padres están orgullosos de mí. ¿Quieres ser como yo? ¡Inscríbete en el Politécnico de Alabuga!” él proclama.
Alabuga Polytech es el centro de formación estrechamente vinculado a la fábrica y recluta a estudiantes de escuelas secundarias equivalentes. Vyacheslav es un estudiante de 2Y año y se ocupa del montaje de componentes en circuitos impresos. “Aquí es donde se desarrolla la mejor tecnología del mundo. Mis padres no lo entendían, ¡pero soy patriota! ¡Además me gano la vida!” testificar.
Después de la invasión a gran escala de Ucrania, Rusia desarrolló una estrategia de formación a gran escala en el ámbito de los drones, incluso en escuelas y, a veces, incluso en guarderías. “Mostramos a los niños, utilizando un ordenador, cómo volar sobre un lugar. Es un simulador, con un mapa, una vista aérea. No hay ninguna escritura que indique un territorio concreto. Pero a partir de las siluetas sobrevoladas podemos adivinar la forma de los Estados bálticos”, explica Vira Yastrebova, directora del Grupo Oriental de Derechos Humanos, con sede en Ucrania, y coautora de un informe titulado “Drones al servicio del terrorismo”.
Según el especialista, a Rusia le gustaría formar hasta un millón de personas de aquí a 2035. Hacer la vista gorda o subestimar la amenaza pondría en peligro a toda Europa. “Con su producción intensiva de dronesél dijo, Moscú se está preparando para una confrontación a largo plazo con Occidente”.