A pesar del apretón de manos en Washington y la euforia internacional, siguieron ataques, expansión de asentamientos y un creciente extremismo. El asesinato de Rabin y la Segunda Intifada marcan un retorno a la violencia y al conflicto: el proceso de paz está en ruinas.
Acuerdos de Oslo y asesinato de Yitzhak Rabin
La firma de los Acuerdos de Oslo en 1993 marcó el comienzo de una fase de cauteloso acercamiento entre Israel y la Organización de Liberación de Palestina (OLP). El acuerdo prevé una autonomía gradual para los palestinos.
Pero el camino hacia la paz es cuestionado desde el principio: grupos radicales como Hamás llevan a cabo ataques suicidas para sabotear el proceso. También se está formando resistencia en Israel, particularmente entre los colonos nacionalistas y los extremistas religiosos. El asesinato del Primer Ministro israelí Yitzhak Rabin en 1995 por un extremista judío marcó un profundo punto de inflexión y paralizó los esfuerzos de paz. El shock es grande, la polarización política sigue aumentando.
El odio mutuo y la Segunda Intifada
En 2000 fracasó un último intento de mediación en la cumbre de Camp David. Cuando el líder de la oposición Ariel Sharon visita el Monte del Templo en plena campaña electoral, estalla una nueva conflagración: para muchos palestinos, la aparición de Sharon es vista como una provocación en su lugar sagrado. Comienza la Segunda Intifada: una revuelta sangrienta con numerosas víctimas civiles.
La vida cotidiana se caracteriza por ataques suicidas, acciones militares israelíes y un creciente odio mutuo. El proceso de paz termina en una espiral de violencia y el sueño de convivencia parece retroceder una vez más.
Los sangrientos conflictos han dado forma a Oriente Medio desde 1948: guerras, ocupación, intifadas, terror y planes de paz fallidos, hasta el ataque de Hamás a Israel en 2023. ¿Es imposible la paz entre israelíes y palestinos?