El episodio dura casi dos horas y media. Es el primero de la cuarta temporada del podcast “10.000 Pasos” y los comentarios te dejan boquiabierto: “Las vírgenes de mierda que me explican que no debo ser misógina son unas zorras”, “el mundo sufre una epidemia de homosexualidad”, “parte de la comunidad musulmana se ha convertido en mafia”…
Más de seis meses después de la publicación de este episodio, Arcom, la autoridad reguladora francesa de la comunicación audiovisual y digital, finalmente consideró admisible una solicitud sobre este episodio y anunció que investigaría el asunto, según información del diario Le Monde.
Por ahora, el episodio todavía está disponible en plataformas de música. Sólo en Spotify, más de 100.000 personas han escuchado los comentarios masculinistas y potencialmente punibles legalmente del “Raptor”, cuyo verdadero nombre es Ismaïl Ouslimani.
¿Hacia la jubilación?
Esta es la primera vez que Arcom considera admisible un aplazamiento respecto de un podcast: la autoridad suele pronunciarse por radio y televisión, especialmente durante los períodos electorales. Su margen de maniobra en este caso se debe a la Ley Europea de Servicios Digitales (DSA), que obliga a plataformas como Deezer, Apple Music o Spotify a moderar los contenidos que transmiten.
Estos gigantes de la música deben permitir a los usuarios denunciar contenidos considerados problemáticos y eliminarlos si entran dentro del ámbito de aplicación de la ley. Por tanto, el podcast “Raptor” podría retirarse de estas plataformas, aunque el procedimiento por parte del regulador de medios promete ser largo.
El “Raptor”, también conocido como el “Raptor disidente”, es cercano al activista de extrema derecha Papacito y ya se ha declarado cercano a las ideas del candidato presidencial de 2022, Éric Zemmour. “No creo en la democracia, me repugna”, afirmó Ismaïl Ouslimani tras su derrota electoral.