Un viejo amor que se convierte en amistad. Una historia terminada que se convierte en una obsesión. Sentimientos contenidos todos ellos en los vértices de un triángulo en el que se desarrolla un crimen, un intento de asesinato que ayer llevó a la cárcel a una joven de sólo 25 años. arresto domiciliario con obligación de llevar pulsera electrónica. El motivo, los celos. El vínculo entre ella y la víctima, una chica con la que ambos mantenían una relación. Un amor que terminó para ambos pero, mientras la víctima se había reconectado y eran amigos, la otra simplemente había sido alejada. Semilla de discordia, redes sociales: aquí los dos ex que se hicieron amigos publicaron sus salidas grupales juntos. Un detalle que molestó al otro, el joven de 25 años que se encuentra bajo arresto domiciliario.
La historia culmina en agosto pasado cuando Lucía (nombre ficticio) le pide a su rival Mónica (también su nombre real) una reunión para aclarar las cosas. Ambos aparecen acompañados. Lucía, originaria de Portici pero residente en Lodi, sale de casa armada con un cuchillo. Pero con Mónica existe (entre otras) también la antigua comuna, a la que llamaremos Gaia. La velada termina en sangre: un pronóstico de veinte días para Mónica y dos puñaladas, una en el glúteo y otra en el costado: se marcha con un pronóstico de veinte días.