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“Tenemos que pensar no sólo en cuándo redactamos la Ley del Espacio, sino también en cómo la redactamos. » Elisabetta Gardini Donazzan, vicepresidenta de la Comisión de Industria, Investigación y Energía (Itre) del Parlamento Europeo sobre el nuevo reglamento europeo para la seguridad, la resiliencia y la sostenibilidad de las actividades espaciales, resumió así los desafíos de la ley espacial, definiéndola como “un acto fundamental, muy solicitado y esperado”, pero también “complejo, estratificado, escrito por demasiados humanos”, con el riesgo de convertirse en un freno a la competitividad Después de aclarar la delicada fase de los trabajos en Bruselas, Donazzan, por videoconferencia con la conferencia Space&Underwater – Space Economy, Submarine Cables & Cybersecurity, organizada en las salas de los representantes del cuartel de carabineros “Salvo D’Acquisto” en Roma, recordó los resultados de la reciente reunión ministerial de la ESA en Bremen, con “un aumento del presupuesto de la Agencia y nuevas iniciativas, como el regreso del hombre a la Luna”, signo de una “fase crucial”. para las políticas de la Unión” y el espacio internacional.

Respecto a los méritos de la ley espacial, Donazzan indicó tres pilares sobre los que “apoyar” la regulación: la “simplificación” (“No quiero ser el ‘Timmerman del espacio'”), la apertura a terceros países y a países afines, la definición de “normas internacionales” en un ámbito “sin fronteras”, donde el riesgo es que Europa “siga autorregulandose mientras el resto del mundo no se impone reglas”. De ahí la advertencia: “La Ley del Espacio es útil, pero si somos los únicos que nos imponemos estas reglas, perjudicaremos nuestra capacidad de competir”.

El eurodiputado insistió en la necesidad de evitar los errores del Pacto Verde, con herramientas “distorsionadoras del mercado” que benefician a la producción en países “lejos de ser amigos de Europa”: “Las normas son bienvenidas, pero deben poder compartirse”, también en el plano medioambiental (escombros, chatarra, impacto orbital), con inversiones en tecnologías de gestión de desechos. Se prestó especial atención al tejido industrial: “Debemos fortalecer la competitividad y garantizar el acceso a empresas de todos los tamaños, no sólo a los grandes actores sino a toda la cadena de suministro de las pequeñas y medianas empresas”, explicó, recordando el trabajo de audiencias con la industria, la academia y las instituciones nacionales. Respondiendo a las lecturas críticas que surgieron después de Bremen, Donazzan rechazó la idea de una desaceleración alemana o italiana en la cuestión: “No vamos a retroceder en materia de derecho espacial: queremos redactar normas que sean buenas para los Estados más importantes y para Europa en su conjunto. Lo que es bueno para la industria italiana y europea es bueno para Europa”, concluyó.

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