El Tribunal Regional de Hof está examinando uno de los mayores casos de fraude fiscal y fiscal de los últimos años. En el centro de la atención se encuentra el comerciante de petróleo Thomas H., que supuestamente vendía diésel adulterado.
Entre el público se encuentra el conductor Markus K., para quien se trata de algo completamente diferente a la evasión fiscal: su coche destrozado. Sin sospechar nada, repostó gasolina en su gasolinera habitual y de repente su coche quedó chatarra.
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