El subsecretario de Estado estadounidense para el Control de Armas y la No Proliferación, Christopher Yeaw, acusó el lunes 23 de febrero a China de haber “ ha desarrollado masivamente, de forma deliberada y sin coacción, su arsenal nuclear, sin transparencia ni precisión sobre sus intenciones u objetivos”, durante la Conferencia de Desarme de Ginebra.
Según Washington, la expiración a principios de mes del tratado New Start -el último tratado entre las dos principales potencias nucleares, Estados Unidos y Rusia- ofrece la posibilidad de alcanzar un acuerdo “la mejor oferta”incluido Pekín. Para el subsecretario de Estado, se presentó como “falla principal” no ser tomado “tiene en cuenta la acumulación sin precedentes, deliberada, rápida y opaca del arsenal nuclear de China” pero eso también “sus limitaciones numéricas en cuanto a ojivas y lanzadores ya no eran relevantes”dadas las supuestas violaciones del tratado por parte de Rusia.
“Pekín está en camino de tener los materiales fisionables necesarios para producir más de 1.000 ojivas nucleares para 2030”Dijo Yeaw, renovando las acusaciones de Washington de ensayos nucleares encubiertos, particularmente en junio de 2020, y de preparación de otras explosiones por parte de potencias superiores. “Creemos que China podría alcanzar la paridad nuclear en cuatro o cinco años”añadió, sin proporcionar más detalles.
Un arsenal incomparable
En respuesta, el embajador de Desarme de China en Ginebra, Shen Jian, “Rechazó categóricamente estas acusaciones infundadas”agotador “la constante distorsión y difamación de algunos países respecto de su política nuclear”.
lo aseguró “El arsenal nuclear de China no es comparable al de los países con los mayores arsenales nucleares”. “No es justo, ni razonable, ni realista esperar que China participe en las llamadas negociaciones trilaterales”añadió, agradecido “sin fundamento” las acusaciones sobre los ensayos chinos.
Según la coalición de ONG Ican (por la abolición de las armas nucleares), ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2017, Rusia y Estados Unidos poseen cada uno más de 5.000 armas nucleares. Pero el tratado New Start, que expiró el 5 de febrero, limitó a los dos países a 1.550 ojivas nucleares desplegadas cada uno. Su expiración marcó el fin de décadas de limitaciones restrictivas sobre estas armas más destructivas del planeta, lo que generó temores de una nueva carrera armamentista.