Patriarcado, abuso de poder y ecos del bunga bunga. La historia de la relación entre el ministro del Interior, Matteo Piantedosi, y la periodista Claudia Conte ilumina las mentes de Otto e mezzo, el programa presentado por Lilli Gruber en La7, y desata viejas obsesiones que nunca duermen. “Hablar de amor libre, de libertad sexual, que siguen siendo los caballos de batalla del feminismo, pero que siempre son explotados contra nosotras, expresa una gran facilidad de los hombres en el poder y que no tiene nada que ver con la libertad y mucho con los abusos de poder”, ataca la filósofa ítalo-australiana Rosi Braidotti. El invitado de Gruber es un río desbordado: “Hay una gran dosis de hipocresía, es un gobierno que ha prohibido las familias arcoiris, un gobierno en el que hay homotransfobia y antifeminismo. También hay un extraño retorno de un cierto berlusconismo, todavía no estamos en bunga bunga pero estos hombres deben controlarse porque también avergüenzan mucho a las mujeres que intentan gobernarlos”, ataca el paladín de izquierda.
Braidotti increíblemente pone todo en un caldero: “El cuerpo como moneda es verdaderamente la particularidad del patriarcado”, afirma, citando a Giselle Pellicot y los expedientes de Epstein junto con “el comportamiento de nuestros hombres en el poder”. Defensa desmesurada del presentador ante los contraargumentos de Annalisa Terranova del Secolo d’Italia: “No hay una sola disposición legislativa de este gobierno que vaya en contra del mundo LGBTQ+, a menos que queramos decir que estar en contra del embarazo para otros es una forma de exclusión para las familias no tradicionales”, declara Terranova en un pasaje. “En mi opinión, una feminista como Rosi Braidotti debería valorar una disposición que proteja a las mujeres de la explotación de sus cuerpos”, prosigue la periodista, que rechaza las sugerencias del filósofo sobre el caso Piantedosi: “¿Por qué una relación con un periodista es un abuso? No entiendo dónde está esto”.