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¿Entrenas duro, pero no pasa casi nada en la báscula, en el espejo o en las mancuernas? No estás solo en esto. El científico deportivo y profesor de fitness Stephan Geisler explica por qué faltan avances y qué se puede hacer al respecto.

Al principio un éxito rápido, luego una pausa.

Las cosas suelen avanzar rápidamente, especialmente al principio. Los músculos crecen y la resistencia aumenta. Estudios proporcionar evidencia de que la ganancia muscular es mayor en los primeros dos o tres meses FITBOOK ya reportado. Después de eso, se vuelve difícil, incluso si sigues intentándolo.

La razón de esto es la llamada efecto meseta. El cuerpo conoce el estímulo y apenas reacciona ante él. Los músculos crecen más lentamente y el rendimiento se estanca. Incluso los atletas de resistencia lo notan. Inicialmente, el valor de VO₂máx aumenta rápidamente, pero luego aumenta con dificultad. Y con la edad viene el llamado. “resistencia anabólica” Además. Esto significa que el cuerpo responde peor a los estímulos del entrenamiento.

Porque entrenar ya no sirve

Geisler dice: “El progreso no es lineal”. Las personas avanzadas en particular se preguntan por qué no mejoran incluso si lo dan todo. El error muchas veces reside en la estructura de la formación.

Dos principios biológicos ayudan a comprender esto: la supercompensación y la acomodación. El primero describe cómo el cuerpo responde al estrés con mejoras. La segunda explica por qué en cierto momento todo esto ya no es suficiente. Es decir, cuando el cuerpo se ha adaptado y el estímulo ya no funciona. El resultado de esto es el estancamiento.

El entrenamiento por sí solo no es suficiente

Mucha gente sigue con su rutina favorita porque alguna vez funcionó. Pero llega un momento en que el cuerpo reconoce cada repetición. Continúas aumentando el peso y esforzándote más. Pero el gran efecto persiste. El progreso se reduce hasta que ya nada funciona.

Geisler advierte: “Probablemente lo más eficaz sea la variedad”. Sin nuevos estímulos, el éxito educativo cae en el olvido.

Así volvemos a avanzar

La receta contra el estancamiento es cambiar tu rutina. Nuevos ejercicios, un orden diferente y un cambio de ritmo pueden ayudar. Si sigues haciendo lo mismo, es poco probable que mejores, ya sea entrenamiento de fuerza o trotar.

Agregue algunos intervalos u otra colina y el cuerpo se verá obligado a adaptarse nuevamente.

La cabeza también juega un papel.

Además, no siempre se trata sólo del cuerpo. A menudo te interpones en tu propio camino. Una imagen distorsionada de sí mismo, las comparaciones con los demás o expectativas demasiado altas le ciegan ante su progreso. Mucha gente piensa: “No voy a llegar a ninguna parte”. Lo han estado haciendo durante mucho tiempo, simplemente no lo ven.

Geisler recomienda tener objetivos realistas y buen ojo para los pequeños éxitos.

No solo entrenes, sino también recupérate

Si quieres progresar, también debes prestar atención a la regeneración y la nutrición. Pregúntese periódicamente: “¿Estoy durmiendo lo suficiente? ¿Estoy dando a mi cuerpo descanso suficiente? ¿Estoy comiendo suficientes proteínas?”. Incluso pequeños ajustes en el entrenamiento pueden ayudar, como pausas más largas entre frases, nuevos ejercicios o un orden diferente. Lo principal es que el estímulo se mantenga fresco.

De esta manera el entrenamiento sigue siendo efectivo y el progreso vuelve.

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