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Tenga cuidado con las orugas de la polilla procesionaria cuando pasee a los perros. Con la llegada de los buenos días, las larvas de polilla regresan a parques y jardines. Los pelos que pierden, a menudo invisibles, pueden provocar “daños en la piel (picazón, urticaria), problemas respiratorios, lesiones oculares e inflamaciones graves en los animales (lengua, mucosas)”, recuerda la Agencia Regional de Salud (ARS) de Isla de Francia, que recomienda no tocarlos nunca.

Riesgo de entrar en contacto con el pelo que pica

“Las orugas de la procesionaria del roble y del pino son las formas larvarias de dos tipos diferentes de mariposas, Thaumethopea procesionea para la Procesionaria del Roble e Thaumethopoea pityocampa para la Procesionaria del Pino”, subraya ARS. Las Procesionaria del Pino se encuentran actualmente en pleno desfile y representan un riesgo para gatos, caballos y perros en particular.

Al olfatear el suelo mientras caminan, pueden respirar o lamer los pelos urticantes de las orugas. En menos de dos horas, sus mucosas se inflaman y aparecen reacciones. “Este es el caso más grave, porque a menudo puede provocar necrosis de la lengua o de la nariz”, subraya a France 3 Alice Samama, coordinadora del Observatorio Nacional de las Procesionarias. Por lo tanto, es posible que el veterinario tenga que extraer un trozo de lengua del animal.

Síntomas a reconocer

En caso de contacto, conviene evitar que el perro se lama o se frote, aclarar bien la zona con agua, sin frotar para no romper los pelos urticantes, y contactar urgentemente con un veterinario.

Los procedimientos de primeros auxilios son delicados y pueden empeorar la situación si se realizan incorrectamente, por ejemplo al intentar enjuagarse la boca. “En caso de estrés, a veces acaban ahogando al perro en el avión”, subraya France 3. Puedes contactar con un centro veterinario de control de intoxicaciones para que te aconsejen.

Entre los signos que deben alertar a los dueños de mascotas: salivación muy abundante y repentina, lengua hinchada, roja o morada, dolor, agitación, frotamiento del hocico, vómitos. “Se trata de una reacción inflamatoria aguda ligada a toxinas urticantes (taumetopoeína). El edema y la vasculitis local pueden provocar daños irreversibles si se retrasa el tratamiento”, explica el veterinario “Supervet” en Facebook.

Para protegerse, lo mejor es evitar caminar cerca de nidos de orugas o de árboles con nidos. Puede informar su presencia en la Plataforma de informes de la oruga procesionaria. La destrucción de nidos no es automática. A veces lo mejor es tomar medidas preventivas. Porque estas especies juegan un papel en el ecosistema.

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