Más de un mes después de que comenzara el alto el fuego entre Hamás e Israel el 10 de octubre, la entrega de ayuda humanitaria a Gaza todavía está sujeta a importantes restricciones. Según las organizaciones humanitarias, no sólo el volumen transportado sigue siendo insuficiente, sino que la entrada de muchos artículos sigue prohibida. Por ejemplo, tienen prohibida la entrada a la Franja de Gaza tiendas de campaña con arcos metálicos, grandes autoclaves (dispositivos para esterilizar instrumentos quirúrgicos), repuestos para tanques, láminas de plástico para invernaderos, jeringas de vacunas o semillas de papa.
En dos años de ofensiva contra Gaza, estas prohibiciones nunca han sido formalizadas por el organismo responsable de coordinar las actividades civiles del ejército israelí en los territorios palestinos ocupados (Cogat). Pero fueron observados y monitoreados por los actores humanitarios involucrados en Gaza. Esto supone que el ejército israelí considera que estos productos son problemáticos o de doble uso, lo que significa que pueden usarse tanto para fines civiles como militares. Una clasificación que los humanitarios consideran amplia y arbitraria.
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