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Por primera vez desde 1979, Estados Unidos e Irán se encontraron negociando directamente en Islamabad. El último contacto de alto nivel entre las partes, aunque no cara a cara, se remonta a septiembre de 2013 entre Barack Obama y Hassan Rouhani sobre el tema del programa nuclear. Sin embargo, hoy, 11 de abril, la delegación estadounidense, encabezada por el vicepresidente JD Vance, se reunió con la delegación iraní encabezada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, para intentar encontrar una solución a la tregua que hace unos días alivió la guerra que comenzó en Oriente Medio el 28 de febrero.

El jefe de la delegación iraní dijo que aborda las negociaciones con “total desconfianza”, mientras que el segundo de Trump habló de “directivas bastante claras” recibidas de Washington: una mano extendida si Teherán está dispuesto a negociar “de buena fe”. Según se filtró, además de la cuestión nuclear, se discutieron fundamentalmente tres temas: la liberación de los activos iraníes congelados, la implicación del Líbano en el alto el fuego y la futura gestión del Estrecho de Ormuz. El problema más difícil de resolver serían las dos últimas preguntas.

En cuanto al Líbano, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu no parece dispuesto a abandonar a los terroristas de Hezbolá. Washington, a pesar de la presión iraní, destacó que la Tierra de los Cedros no formaba parte del acuerdo de alto el fuego. Tanto es así que para la próxima semana en Estados Unidos están previstas negociaciones directas y separadas entre los gobiernos de Beirut y Tel Aviv. “El Líbano ha recurrido a nosotros para iniciar negociaciones directas… He fijado dos condiciones: queremos el desarme de Hezbolá y queremos un verdadero acuerdo de paz que dure generaciones”, dijo el primer ministro israelí en directo en una transmisión nacional.

Igualmente difícil es el camino para llegar a un acuerdo sobre el Estrecho de Ormuz, sobre el cual Teherán reclama el control del paso de los barcos, a cambio de un peaje. A esto se suma la cuestión de las minas que la marina iraní habría esparcido por todo el estrecho y que, según los medios estadounidenses, ya no puede rastrear. En este sentido, el Comando Central estadounidense (Centcom) anunció que dos buques destructores estadounidenses habrían cruzado el estrecho para “preparar las condiciones” para la remoción de minas. El propio presidente Trump reiteró que Estados Unidos tiene la intención de “limpiar” Ormuz, incluso para aquellos países que “no tuvieron el coraje de hacerlo”.

A continuación, el magnate volvió a subir el listón, subrayando que Irán está “perdiendo mucho tiempo” y que la amenaza de minas en el estrecho es “lo único que le queda”. Alternativamente, según Trump, existe la posibilidad de viajar a Estados Unidos para cargar “el petróleo y el gas más ‘dulces’ del mundo”.

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