La base electoral de Ilaria Salis es la misma en la que buscamos a los criminales del grupo No Tav, es decir, anarquistas, centros ocupados o los llamados “expertos del desorden”: no porque votar por Avs, en las elecciones europeas, equivaliera a votar por ella, sino también porque en Milán, por ejemplo, como prisionera, obtuvo 21.271 preferencias de los 53.137 votos de Avs, es decir, el 40 por ciento; Aún así, 6 electores de cada 10 votaron por Avs sin indicarlo, eso es democracia, ese no es el razonamiento: si sigue siendo interesante que te hayas abastecido en los barrios suburbanos donde es mejor quedarse en casa por la noche. Estos son datos obtenidos del Ayuntamiento de Milán. Pero en otras ciudades como Turín, por ejemplo, los datos no están disponibles.
Ese no es el punto. Tampoco que ella, moviéndose de una casa ocupada a otra, frecuentara y apoyara ambientes pseudoterroristas como lo demostró ayer Il Giornale, citado por el Antiterrorismo de Milán como un “enlace” entre prisioneros y cómplices, y esto en el mismo período, y en el mismo periódico Digos, en el que se adquirieron locales “para empaquetar partes de bombas destinadas a un atentado”. El caso es que hizo campaña como prisionera en Hungría y luego le pidió a su padre Roberto (alguien políticamente ajeno a sus círculos) que se convirtiera en el cuerpo físico de la campaña: basta ver adónde fue, qué giras hizo y luego qué entornos físicos o en línea la apoyaron y la convirtieron en un caballo de Troya del ilegalismo militante. Además, el padre (el que había defendido a Orban en 2022) declaró inmediatamente en el manifiesto que estaba reuniendo “fuerzas ajenas a las Av” y que, según él, “la gente que se había mantenido alejada de las urnas o que nunca había ido allí” votaría por ella, sin estar preparada para “cómo votar, cómo pedir la tarjeta de elector”, en definitiva, gente disociada, gente que normalmente desprecia la democracia representativa.
De ahí una movilización en grupos, sin ningún orden particular: la red antagónica “Milano in Movimento” (estaba presente durante las manifestaciones con motivo de las Olimpíadas) con el lema “Votamos por Ilaria Salis”, otros sujetos “olímpicos” como los antagonistas de “InfoAut” con “un voto que por una vez es necesario” y luego la “Rivoluzione Anarchica” donde circulaba un texto específico sobre la candidatura, luego los lugares clave; primero el centro Askatasuna, organización singular con las movilizaciones criminales de los No Tav (criminales en el sentido de presos judiciales) y luego una reunión clásica en Valsusa en Chianocco, en la Taverna Tortuga; Roberto Salis transmitió a continuación a todas las hermanas pequeñas de Askatasuna en el país, incluido el hospital psiquiátrico napolitano rebautizado “I so’ Crazy” (no nos lo inventamos) ya transformado en una casa popular, tras lo cual, evidentemente, Salis no descuidó “Spin Time” en Roma (ocupación de viviendas en condominio: cientos de habitantes desde 2013) y otras maravillas, incluidos otros espacios romanos que acogerán un nuevo Askatasuna. manifestación del 28 de marzo. Entre ellos se encontraban “Esc”, “Communia”, “Casale Garibaldi”, “Loa acrobax” e incluso Potere al Popolo, un partido libre y digno que, sin embargo, no era el que Salis proponía. Son todos micromundos que se conocen, se acogen, se llaman “camaradas”, se mueven cuando hay una cuestión de identidad: prisión, antiEstado, represión y antifascismo militante.
El mapa electoral es una ruta de desviaciones e ilegalidades programáticas, como lo es la trayectoria de Ilaria Salis, elegida en una institución que supuestamente la destruiría, criada en centros sociales, con condenas definitivas, ocupante de viviendas sociales, declarada partidaria de acusados de terrorismo y luego condenada por portar armas de guerra, y luego utilizando al Estado como escudo (inmunidad a Bruselas), mientras que siempre ha hablado del Estado como de un enemigo. Al parecer, con malos resultados: el 13 de febrero Salis y Avs estarán en Turín para hablar sobre la crisis inmobiliaria y “desarrollar respuestas colectivas” pero, anteayer, a nivel europeo, la enmienda Salis n. La enmienda 657 fue rechazada porque pedía “luchar contra la criminalización de la ocupación colectiva de viviendas vacías”, pero se aprobó una enmienda contraria de Fdi (Sberna, Magoni y Ciriani), que condena las ocupaciones ilegales en todo el continente.
Pero a nadie le importan las enmiendas de Salis y quizás ni siquiera la galaxia antagónica acusada de terrorismo hace 12 años y que evidentemente fue el embrión de sabotajes, manifestaciones muy violentas, ocupaciones, enemigos.
del Estado y de la prensa, con personas que se fueron a entrenar al Kurdistán. En todo esto siempre nos olvidamos de mencionar a Hungría, una nación que, a pesar de todas sus limitaciones, lo ha tenido en cuenta como nunca antes.