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Desde cerrar el espacio aéreo a los aviones de combate estadounidenses hasta autorizaciones condicionales para el uso de bases militares, las principales capitales europeas han adoptado hasta ahora diferentes posiciones sobre la necesidad de que Estados Unidos tenga bastiones para sus operaciones de guerra contra Irán. Entre la línea dura de Madrid y la línea decididamente más suave de Londres, se encuentran las posiciones intermedias adoptadas por París y Berlín.

España

La posición oficial del gobierno ibérico de centroizquierda fue resumida por la ministra de Defensa, Margarita Robles. “Desde el principio se indicó muy claramente al ejército americano y a las fuerzas americanas que no se autorizaría el uso de las bases ni, por supuesto, el uso del espacio aéreo español para actividades relacionadas con la guerra de Irán”, explicó este lunes a los periodistas, tras un avance sobre este tema publicado por El País. La negativa de Madrid a permitir que Washington utilizara las bases andaluzas de Rota y Morón para sus incursiones en Irán ya se había manifestado al inicio del conflicto.

Reino Unido

La posición del gobierno británico, encabezado por el líder del Partido Laborista, Keir Starmer, es diferente. Ya el 1 de marzo, un día después de los primeros ataques israelíes-estadounidenses contra Irán, el Primer Ministro anunció que Washington estaría autorizado a utilizar bases militares británicas para atacar emplazamientos de misiles controlados por Teherán, precisando que Londres no “se uniría” a esta “acción ofensiva”. Veinte días después, el Reino Unido amplió el alcance de esta autorización a los ataques contra objetivos iraníes que amenazaran el Estrecho de Ormuz, pero siguió considerando acciones de este tipo como “operaciones defensivas”.

Francia

La respuesta francesa hasta ahora ha sido más fría. El 5 de marzo, el Estado Mayor transalpino precisó que la recepción de aviones de apoyo militar estadounidenses había sido autorizada en la base de Istres, en el sur de Francia, exclusivamente “para apoyar la defensa de los socios”, en el marco de “un procedimiento estándar de la OTAN”, y por tanto “no para operaciones de ataque en Irán”. Una línea que reiteró públicamente los días siguientes el presidente Emmanuel Macron, según el cual, en el contexto de la guerra en Oriente Medio, “Francia actúa exclusivamente con capacidad defensiva”. Prueba de ello también es la decisión, recogida por los medios de comunicación, de negar el espacio aéreo francés a los vuelos israelíes que llevaban a bordo armas estadounidenses el pasado fin de semana.

Alemania

La posición de Berlín está menos definida en este momento. Como resume la agencia Dpa, el gobierno alemán se limitó de hecho a explicar, a través de su portavoz Stefan Kornelius, que el uso de las bases estadounidenses de Ramstein y Spangdahlem “está regulado por acuerdos y tratados jurídicamente válidos”, compatibles también con el “derecho interno” y que, por tanto, “no estarán limitados”.

Por el momento, añade Dpa, “no sabemos claramente en qué medida” Ramstein, sede del

Las Fuerzas Aéreas estadounidenses en Europa “están directamente involucradas en acciones de combate” en Irán. Aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores aclaró que Alemania no estaba cometiendo “actos de agresión” contra Teherán.

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