Desde el período de posguerra hasta hoy, Estados Unidos y Europa nunca se han encontrado tan divididos e incapaces de dialogar. Las elites europeas habían apostado por la reconfirmación de los demócratas y ahora luchan por interactuar con el presidente Donald Trump, quien, por su parte, no deja de resaltar el declive del Viejo Continente. Además, el marco geopolítico ve el surgimiento de nuevos actores, desde China hasta la India y el mundo islámico, y en este contexto, una serie de fragilidades en Occidente parecen evidentes.
Este tema y muchos otros se debatirán en Piacenza durante la décima edición del Festival de Cultura de la Libertad Corrado Sforza Fogliani, que se celebrará del viernes al domingo en el Palacio Galli (sede del Banco de Plaisance). Precisamente el tema de este año es “Europa y América. Las dos caras de la crisis occidental” y quiere llamar la atención sobre esta necesaria relación entre las dos costas del Atlántico.
En el centro de los debates habrá temas muy diferentes: desde las dificultades de la alianza militar hasta el desarrollo de las concentraciones tecnológicas, desde el diferente dinamismo de los sistemas de producción hasta la aparición de una nueva censura (si tenemos en cuenta que en el Reino Unido miles de personas están en prisión por lo escrito en X o en Facebook). ¿Y entonces qué entendemos por solidaridad, propiedad, libertad de trabajo, cultura política, educación, etc.?
En un mundo que tiende a cerrarse en torno a bloques autosuficientes y en el que la Unión Europea intenta imponerse en detrimento de los Estados nacionales (creando una nueva soberanía continental), el riesgo es que los dos occidentales se separen cada vez más. Sin embargo, esto sería un error. No es casualidad que el viernes por la tarde el festival comience con un debate sobre el último libro de Luigi Marco Bassani, Oeste versus Oeste, en el que el autor destaca, entre otras cosas, este vínculo crucial.
En última instancia, no se trata tanto de glorificar a Estados Unidos frente a Europa, o viceversa. Tampoco se trata de poner de relieve los riesgos vinculados al advenimiento, fuera de Occidente, de culturas despóticas con ambiciones hegemónicas. Como pretende subrayar el título elegido este año, es urgente tomar nota de la crisis de una civilización que ha mezclado la racionalidad griega y la trascendencia judeocristiana.
Por lo tanto, incluso antes de ser externo, el enemigo de Occidente debe identificarse en el propio Occidente: en sus hipocresías, en sus ideologías inhumanas, en su deseo de dominación que a menudo tiende a transformar los deseos (cualesquiera que sean) en derechos.
Por lo tanto, en América y más aún en Europa, es urgente redescubrir el sentido de lo que hemos sido, porque sólo si seguimos creyendo en la justicia y en la verdad será posible preservar esta libertad de la persona que está en el corazón mismo de la experiencia del hombre occidental.