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En el municipio catalán de Salt, España, está estrictamente prohibido alimentar a las palomas. Pero un residente incumplió la norma que figura en varios carteles en al menos cuatro ocasiones y recibió una multa de casi 800 euros, informa el periódico regional español Diari de Girona.

Fue una vecina del infractor quien dio la alarma en la primavera de 2024. Observó que este, paseando a su perro, recorría la plaza de la Libertad y daba de comer a las palomas, ignorando así una orden municipal de prohibición. Las cámaras de circuito cerrado de televisión de la ciudad demostraron que decía la verdad.

Una multa que no puede pagar.

En su defensa, el infractor explicó que nunca había prestado atención a las señales y por tanto no sabía nada de la prohibición. Recibió dos multas de 200 euros por alimentar a las palomas y, más recientemente, dos multas más por darles agua. Como las fuentes estaban estropeadas, el catalán dejó a su disposición un recipiente con agua para su sustitución.

Por tanto, el importe total de las sanciones asciende a aproximadamente 800 euros. Pero, como señala L’Indépendant, la mujer que recibe un subsidio mensual inferior a 500 euros no puede pagarlo. Presentó una denuncia por desconocimiento de la legislación.

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También en Francia “está prohibido atraer o alimentar de forma sistemática o habitual a los animales, en particular a las palomas, cuando esta práctica provoca condiciones insalubres”, se lee en el sitio web del gobierno. Por tanto, el prefecto puede, mediante decreto, prohibir la alimentación de animales salvajes, en particular palomas, en los territorios y durante el período que él determine.

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