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No tiene sentido huir… El famoso dicho pudo haber aparecido en letras mayúsculas en el lugar de la futura gigafábrica de baterías eléctricas ProLogium, cuya primera piedra fue colocada el 10 de febrero, cerca de Dunkerque (norte), en presencia de los ministros de Economía e Industria, Roland Lescure y Sébastien Martin. Anunciada en este mismo lugar, en mayo de 2023, por Emmanuel Macron, que vino a hablar de reindustrialización, la llegada del Prologium taiwanés se ha retrasado dos veces.

El dramático fracaso en marzo de 2025 de Northvolt, una de las esperanzas de Europa para competir con los gigantes asiáticos, y las dificultades para iniciar la producción en ACC, la primera gigafábrica de Altos de Francia, han puesto en duda la capacidad de construir una industria de baterías en Francia. Pero estos riesgos no han frenado a ProLogium.

Es cierto que los taiwaneses han cambiado a tecnologías diferentes e innovadoras a lo largo del camino. En su planta de Taiwán ha puesto en marcha una línea para probar la transición a la producción industrial de un modelo de batería completamente diferente a las que se producen actualmente mediante las tecnologías denominadas NMC (níquel-manganeso-cadmio) y LFP (litio-hierro-fosfato). ProLogium afirma haberlo hecho “Avanzó” sobre lo que existe en el mercado al lanzar “la primera batería cerámica de litio de estado sólido que incluye un electrolito inorgánico superfluido”.

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