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Los principales fabricantes de automóviles estadounidenses han perseguido a Tesla con miles de millones en inversiones. Pero los coches eléctricos se vendieron mal y provocaron pérdidas. Ahora hay un cambio de dirección en Ford.

Ford cerró el último trimestre con una gran pérdida de 11.100 millones de dólares. Los factores decisivos fueron la reestructuración del sector de los vehículos eléctricos, que genera grandes pérdidas, el incendio de un proveedor de aluminio y los aranceles a las importaciones del presidente estadounidense Donald Trump.

La pérdida no es una sorpresa: el gigante automovilístico estadounidense ya había anunciado una amortización de 19.500 millones de dólares en vehículos propulsados ​​por baterías. Ford finalizó el trimestre del año anterior con una ganancia de 1.800 millones de dólares. Mientras tanto, las ventas cayeron un 5% respecto al año anterior, hasta 45.900 millones de dólares (38.700 millones de euros).

Centrarse en los coches híbridos

A nivel de división, el panorama fue similar al de trimestres anteriores: la división de automóviles eléctricos registró una pérdida operativa de 1.200 millones de dólares. Mientras tanto, los coches con motor de combustión aportaron a Ford un beneficio operativo de 727 millones de dólares y, sobre esa base, la división de vehículos comerciales ganó la friolera de 1.200 millones de dólares.

Tras el éxito de Tesla, los principales fabricantes de automóviles estadounidenses, General Motors, Ford y Stellantis, han invertido miles de millones para introducir más coches eléctricos en sus gamas de modelos. En el futuro, Ford quiere centrarse más en vehículos híbridos y modelos de coches eléctricos más pequeños. La versión totalmente eléctrica de la camioneta F-150 grande ha sido descontinuada.

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