Terminó ayer en Milán #FOROAutoMotivoun evento creado por el periodista Pierluigi Bonoraquien ofreció la fotografía de un sector que ya no requiere simples correcciones de rumbo, sino una verdadera inversión política. El tono de los debates fue claramente alarmante: ni uno solo alarma abstracto, de hecho industrialempleo e incluso geopolítica. En el centro del debate, la forma en queEuropa él arregló el transición naturaleza ecológica del automóvil, considerada por muchas partes interesadas demasiado rígida y ideológicoincapaz de mantener unidos el medio ambiente, la competitividad y la sostenibilidad social.
De las intervenciones surgió mensaje casi coral: el cadena de suministro La industria automovilística europea cree haber alcanzado un punto crítico. Entre el avance de las marcas chinas, los costes energéticos aún elevados y un marco regulatorio percibido como penalizador, aumenta el temor a una evolución gradual debilitación de la industria continental.
entre el datos el más citado, aquellos presentado por AlixPartners: A caminar esencialmente europea estancadouna Italia en ligero descenso en 2025 respecto a 2024 y, sobre todo, un crecimiento significativo en presencia chinapretende alcanzar el 13% del total europeo en 2030. En Italia, según se informó en el foro, la marcas chinas ya han aumentado del 3% en 2024 al 6% en 2025, con un máximo del 7% en el último trimestre.
Para resumir el debilidad del sector fue particularmente Marco Bonomettipresidente y director ejecutivo de OMR Automotrizquien definió el Pacto Verde un proyecto nacido de hipótesis compartidas pero creado con las herramientas equivocadas. Su posición es clara: sin un cambio de enfoque, la industria del automóvil corre el riesgo de perder su enfoque. futuro en Europa. Bonometti vincula estrechamente la cuestión medioambiental con la de la energía y el empleo, recordando que el sector genera millones de puestos de trabajo y cientos de miles de millones en ingresos fiscales, mientras que los primeros efectos negativos sobre el empleo ya son evidentes.
El punto central del debate se refiere a la role del política: según muchas intervenciones, no podemos decidir unilateralmente qué tecnologías tengo que adoptarlo consumidoresignorando la verdadera dinámica del mercado. De ahí la petición, reiterada varias veces durante el foro, de una mayor “neutralidad tecnológicaUn concepto que atraviesa las intervenciones de colegios profesionales, operadores de cadenas de suministro y representantes institucionales, con el objetivo de ir más allá de la idea de un camino único y obligatorio hacia la electricidad.
EL criticidad planteados no sólo se refieren a la regulación, sino también a la contexto Industrial más amplio: suministro de materias primas, costes energéticos y fragilidad de la logística. El foro también discutió el aumento de los neumáticos sintéticos y las tensiones geopolíticas que continúan influyendo en los costos, mientras crece la preocupación por la dependencia de países extranjeros en un momento en que se espera que Europa fortalezca su autonomía industrial.
Pero junto a las críticas ha surgido también un frente más proactivo, vinculado a la innovación. Empresas como stellantis, Bosco, Movilidad eléctrica A2A Y DEKRA destacaron cómo el competencia Los mercados globales, especialmente con China, juegan no sólo con los precios, sino con factores como la integración tecnológica, el software, las actualizaciones continuas, la inteligencia artificial y la ciberseguridad. Bosch destacó cómo el coche se parece cada vez más a uno teléfonos inteligentescapaz de evolucionar incluso después de salir de fábrica, mientras que A2A reiteró la necesidad de integrar la movilidad eléctrica en el sistema energético.
EL Cuadrado lo que surge es por lo tanto complejo: por un lado, una crítica virulenta al enfoque regulatorio europeo y, por otro, la conciencia de que el desafío no se puede superar retrocediendo. La cadena de suministro requiere reducir el enfoque ideológico, reabrir el debate industrial y poner al consumidor, el trabajo y la energía en el centro. Queda por ver si estos caso serán escuchados en Bruselas o serán recordados como una señal más ignorada por la política.