No al recurso instrumental a la acción disciplinaria, basta con arrastrar al Consejo Superior a una amarga disputa, que va más allá de los niveles de alerta. Éste es el significado de la nota firmada, al día siguiente de los ataques lanzados por la derecha contra el fiscal. Nicolas Gratteripor veinte asesores del Palacio Bachelet (de un total de 33, encabezando el cual está el Jefe de Estado, Sergio Mattarella), con vistas al referéndum que promoverá o rechazará definitivamente la ley Nordio-Meloni.
Un documento al que se adhieren prácticamente todas las corrientes, los vestidos cercanos al centro derecha del poder judicial independiente, los progresistas de la zona, la izquierda del poder judicial democrático, los centristas de Unicost, a los que se suman los laicos Roberto Romboli, del Pd de zona, y Ernesto Carbone de IV (las únicas deserciones, los magistrados Bernadette Nicotra, de Mi, y el independiente Antonio Mirenda).
Los 20 integrantes: “No es herejía cuestionar a las mafias”
“En plena campaña del referéndum, se generó una controversia sobre las condenas individuales del fiscal de Nápoles, Nicola Gratteri. Es un método que no sirve a nadie: distorsiona el significado de los argumentos, alimenta los conflictos y desvía el mérito de decisiones regulatorias decisivas”, escriben funcionarios y legos. Pero el verdadero objetivo de la postura, además de la solidaridad con el fiscal de Nápoles – atacado desde ayer tras las sentencias que enfurecieron a la derecha: “Votan sí, acusados, masonería desviada, centros de poder que no se sienten cómodos con una justicia efectiva” – es también otro: responder a las presiones con las que los laicos de derecha piden oficialmente al CSM “medidas disciplinarias” o “distanciamientos” indeterminadas. En particular, los funcionarios electos de derecha, Isabelle Bertolini y Claudia Eccher Recientemente habían firmado una nota muy dura en la que, condenando las palabras del fiscal de Nápoles, pedían “al CSM que adopte una posición clara y clara contra Gratteri”. Esta última petición es técnicamente inadmisible incluso para el vicepresidente del CSM, Fabio Pinelli. Quien, como presidente de la sección disciplinaria del Consejo, no podía abrir “nada”, subrayan las oficinas del Palacio Bachelet, a menos que infringiera las normas.
Los asesores, en cambio, van al corazón del razonamiento de Gratteri y escriben en su nota: “En un país como el nuestro, marcado por el peso de grandes organizaciones criminales, cuestionar los intereses y las conveniencias – incluso criminales – que pueden circular en torno a una reforma no es una herejía: es un deber de responsabilidad para quienes ocupan funciones públicas. Aunque esto debe hacerse con rigor y moderación, sin generalizaciones y con pleno respeto a la libertad de voto”.
El problema, advierten, es un choque entre instituciones que podría provocar heridas y deslegitimación difíciles de sanar.
Los veinte asesores analizan el “contexto”: “el marco constitucional y jurídico desarrollado a lo largo de décadas ha permitido al Estado derrotar al terrorismo rojo y negro y reducir considerablemente el poder de las mafias, también gracias al equilibrio entre la independencia del poder judicial, los controles de legalidad y los instrumentos de investigación eficaces. Precisamente por esta razón las reformas exigen seriedad, análisis y prudencia, y no atajos polémicos”.
Referéndum, Gratteri “Quien me acusa es de mala fe y tergiversa mis palabras”
He aquí, pues, la respuesta a los concejales Eccher y Bertolini, y a los laicos aimi que había anunciado el jueves la propuesta de un juicio contra Gratteri, exigiendo medidas disciplinarias: “Por último, el intento de arrastrar al CSM al debate del referéndum es preocupante – escribe la patrulla de los 20 – mediante la difusión de iniciativas disciplinarias. Inadecuada, anticipa una concepción del CSM no como un órgano de garantía, sino como una palanca de orientación en la dinámica política. El referéndum merece un alto nivel de discusión: debe ser discutido en sus propios méritos, sin deslegitimación personal y sin sometiendo a los organismos de garantía a la propaganda.
Y aquí están las firmas de Roberto Rómboli; Marco Bisogni; Antonello Cosentino; Genantonio Chiarelli; Mauricio Carbone; Eligio Paolini; Eduardo Cilenti; Roberto D’Auria; Antonino Laganá; Domingo de Miel; Roberto Fontana, Marcello Basilico; Tulio Morello; Michele Forziati; Maríafrancesca Abenavoli; Ernesto Carbone; Darío Scaletta; Paola D’Ovidio; María Luisa Mazzola, María Vittoria Marchianò. Mientras tanto, el centro derecha no se rinde y sigue exigiendo una disculpa a Gratteri.
Ministro Valditara: “51 magistrados contra Gratteri”
Empezando por el Viceprimer Ministro Mateo Salvini: “Digamos que un ciudadano italiano espera de un fiscal imparcialidad y sobriedad, no insultos aleatorios y, por tanto, lo primero que esperaría de él es una disculpa” y seguir al resto de la coalición. Hasta la “declaración firmada por 51 magistrados de diversos tribunales y fiscales, que cuestionan las declaraciones de Gratteri”, informó el Ministro de Educación y Mérito. José Valditara. Estos vestidos afirmarían “con orgullo haber elegido votar “sí” en el referéndum” y que “esto marca el comienzo de un importante punto de inflexión”. La reforma de la Constitución en materia de justicia es necesaria para restaurar la autoridad, el prestigio y el mérito de un poder judicial debilitado por la opresión asfixiante del sistema actual. Se ha iniciado un camino hacia la liberación en interés de los magistrados y de todos los ciudadanos, que tienen derecho a una justicia siempre imparcial, transparente y eficaz”, se lee en la nota del ministro.
Alerta Unicost: “En el equilibrio de poder, el interés de las mafias es evidente”
mientras que también Unicost, la corriente central está del lado de Gratteri. “Es sorprendente la protesta y la explotación que se ha generado en torno al tema del interés mafioso en apoyar el sí en el próximo referéndum. Está claro que incluso intereses opacos pueden converger en cuestiones que afectan a la estructura de la justicia y al equilibrio de poderes del Estado”, afirmó el fiscal adjunto de Nápoles. “Compartimos plenamente esta preocupación. Es deber de los magistrados garantizar a los ciudadanos una información completa. No bajar el umbral de atención sobre una cuestión que concierne a la protección de los derechos constitucionales y a la esencia misma de la vida democrática”.