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En nombre de la víctima la ciudad tiembla. El jueves 13 de noviembre, Mehdi Kessaci, de 20 años, sin antecedentes penales ni condenas, fue asesinado a tiros en el centro de Marsella por un comando de motociclistas. Esta familia de aquí, todo el mundo lo sabe. O más bien el hermano mayor Amine, un activista comprometido contra el narcotráfico que ya quitó la vida a su medio hermano Brahim en 2020. Acababa de publicar un impactante libro “Marsella, sécate las lágrimas” para denunciar la influencia mafiosa.

¿Comenzarían los criminales a matar a las familias de sus oponentes, señal de un nuevo nivel de violencia? La hipótesis es posible, responde el magistrado honorario Jacques Dallest, ex fiscal de Marsella (Bocas del Ródano) de 2008 a 2013 y autor de “En las calles del crimen” (Mareuil éditions).

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