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El fiscal de Milán, Paolo Storari, continúa su investigación sobre la manipulación de bandas corporativas. El gigante de las entregas a domicilio Deliveroo fue puesto bajo administración judicial acusado de explotar a sus repartidores, mientras que la empresa y su único director estaban bajo investigación. Según Storaro, la empresa aprovechó el estado de necesidad de sus trabajadores para ofrecerles salarios por debajo del umbral de pobreza. Las personas afectadas serían 20.000 en toda Italia, de las cuales 3.000 sólo en Milán. El asunto Deliveroo es el segundo en el mundo de los servicios de reparto y se produce tras la puesta bajo administración de Glovo, otra multinacional del sector. Actualmente también existe unencuesta similar en la industria de la modaque hasta el momento afecta a una veintena de marcas de lujo.

Quienes se encuentran bajo el control del fiscal de Storari son el director único de Deliveroo Italy srl Andrea Zocchi, con la hipótesis de gangmastering agravado, y la propia empresa, acusada de haber empleado “trabajar en condiciones de explotación» aprovechando “el estado de miseria de los trabajadores”, siguiendo una “política empresarial que niega explícitamente la necesidad de respetar la legalidad”. El fiscal habla de un modelo que favorece “una dinámica de fuerte explotación a través del trabajo”, que sería “deliberadamente investigado e implementado“. La investigación mostraría que los repartidores trabajarían en una relación de subordinación a pesar de que todos tienen números de IVA a tanto alzado: esta relación estaría determinada por el funcionamiento del algoritmo de la empresa de reparto, que supervisa todos los aspectos del trabajo diario de los repartidorespedidos a cambio de su propia remuneración. Según las encuestas, el 73% de los asalariados recibirían sumas inferiores a 1.245 euros brutos, mientras que el 86,5% de ellos estarían mal pagados en comparación con el CCNL al que deberían pertenecer. El administrador judicial ahora deberá regularizar sus cargos.

El asunto Deliveroo se produce un mes después de que Glovo fuera puesto en administración. También en este caso, las investigaciones resaltaron la existencia de un modelo de explotación de trabajadores, mal remunerados y no regularizados. La disposición contra Glovo fue confirmada por el juez de instrucción de Milán. La investigación del gangster afecta también a una veintena de empresas de moda, acusadas de no haber hecho lo suficiente para impedir la explotación a la que serían sometidos los trabajadores que trabajan como subcontratistas en la cadena productiva de la empresa. Entre las marcas implicadas destaca el caso de Tod’s, acusada no sólo de no haber realizado los controles necesarios, sino de ser consciente de las condiciones de explotación laboral y de haber ignorado deliberadamente la situación.

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Darío Luciano

Licenciado con distinción en Ciencias Filosóficas por la Universidad de Milán, colabora como editor en el independiente a partir de 2024.



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