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Las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, que están asociados con un mayor riesgo de cáncer de mama, no son todas iguales: algunas parecen más peligrosas y reducen la esperanza de supervivencia, mientras que otras parecen tener un impacto menos negativo en los resultados clínicos. Así lo demuestra por primera vez el gran estudio colaborativo internacional BRCA BCY, realizado entre mujeres menores de 40 años diagnosticadas con cáncer de mama invasivo y coordinado por la Universidad de Génova – IRCCS Ospedale Policlinico San Martino y la Universidad de Módena y Reggio Emilia, publicado recientemente en la revista Annals of Oncology. Los datos son relevantes porque podrán ayudar a identificar con mayor precisión el riesgo real de las pacientes con cáncer de mama y mutaciones BRCA, pero sobre todo porque podrán orientar las elecciones clínicas, intensificando los tratamientos y los controles en las mujeres que presentan mutaciones “malas”. Estas mutaciones también se conocen como los “genes Jolie” en honor a la actriz Angelina Jolie, quien decidió someterse a una cirugía preventiva (mastectomía y ooforectomía) después de descubrir que era portadora.

Los resultados del estudio.

“BRCA BCY Collaboration es un estudio internacional coordinado por Matteo Lambertini de la Universidad de Génova en el que participan 109 centros en 33 países de todo el mundo – explica. Eva Rubio de la Unidad de Epidemiología Clínica del Hospital Policlínico San Martino del IRCCS y coautor del estudio–. Se trata de una encuesta retrospectiva en la que se analizaron las características y resultados clínicos de 3.294 mujeres menores de 40 años que, entre 2000 y 2020, fueron diagnosticadas con cáncer de mama invasivo y portaban una mutación BRCA1 o BRCA2. Estos dos genes controlan la reparación del ADN: cuando mutan, el mecanismo de reparación del daño del ADN se pierde y, como resultado, ciertos tipos de cáncer se desarrollan más fácilmente. Por este motivo, las mutaciones en BRCA1 y BRCA2, que son hereditarias, aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer de mama durante la vida hasta en un 80% y cáncer de ovario hasta en un 40%. Se estima que aproximadamente uno de cada diez cánceres de mama depende de defectos en los genes BRCA1 o BRCA2, pero hay muchas mutaciones posibles y hasta ahora no estaba claro si diferentes defectos genéticos también conducen a diferentes resultados clínicos”.

Posibles variaciones en la supervivencia.

El estudio llenó este vacío analizando, entre las miles de posibles mutaciones de BRCA, el efecto de diferentes posibles variantes en la supervivencia de pacientes jóvenes diagnosticados con cáncer invasivo. “Sabíamos, por ejemplo, que las mutaciones en BRCA1 están presentes con mayor frecuencia en los cánceres de mama triple negativos, mientras que las mutaciones en BRCA2 son más frecuentes en los tumores con receptores de estrógeno positivos”, añade. Ángela Lanza profesor de la Universidad de Módena y de Reggio Emilia y empleado de la Estructura Oncológica Compleja del Hospital Universitario de Módena, coautor del estudio -. Los nuevos datos van más allá al evaluar la influencia de tipos específicos de mutaciones. Hemos observado, por ejemplo, que las mutaciones que “truncan” BRCA1 y BRCA2, haciendo que la proteína sea más corta e inestable, afectan su funcionalidad y empeoran la supervivencia de los pacientes portadores, mientras que las mutaciones de una sola letra del ADN en BRCA1 o BRCA2, que modifican solo un aminoácido de la proteína final, parecen estar asociadas con una esperanza de vida más larga. En resumen, lo que parece importar más es la consecuencia de la mutación sobre la funcionalidad real de la proteína producida. »

“Identificar asociaciones entre el tipo de mutación y las características del cáncer de mama y sus resultados clínicos, incluida por ejemplo su agresividad, puede ayudar a optimizar las estrategias de tratamiento – concluyen Blondeaux y Toss -. Por ejemplo, la presencia de variantes asociadas a un peor pronóstico puede sugerir la intensificación de los programas de vigilancia, o incluso indicar la conveniencia de proporcionar terapias más o menos intensivas dependiendo del impacto que la mutación pueda tener sobre la esperanza de supervivencia”.

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