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Gisella Cardia y su marido Gianni Ellos eran enviado a los tribunales por fraude agravado. Allá “vidente de Trevignano”cuyo verdadero nombre es Maria Giuseppa Scarpulla, afirma haber recibido mensajes de la Virgen desde hace unos diez años. La mujer pudo así construir una especie de culto rural en torno a su clarividencia, es decir, un espacio abierto en las colinas de Trevignano donde se venera una estatua de la Virgen colocada allí. Sin embargo, la esposa y el marido son el objetivo de los investigadores desde hace varios años. Más concretamente, según la fiscalía, habrían obtenido alrededor de 300 mil euros de los fieles mediante engaños, alarde apariciones, futuras catástrofes, milagros, e incluso “el grito de sangre” de la estatua (sangre que finalmente perteneció a Cardia ed.).

En Trevignano nació en 2017 una secta que reunió físicamente a miles de personas pero que nunca ha sido reconocido por la Iglesia Católica. Según la fiscalía, además, el dinero recibido de los fieles por los Cardia habría servido para comprar el terreno donde estaba colocada la sagrada estatua, pequeñas sillas y cabañas de plástico para protegerse del sol y de la lluvia, pero también otras tierras agrícolas de la zona, algunas reformas de la casa de los Cardia e incluso un coche.

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