No tengas miedo de alzar la voz. Para ahuyentar a las gaviotas que anhelan tu merienda en la playa, no es necesario hacer grandes gestos ni aplaudir: nada es más eficaz que gritar, según un estudio publicado el miércoles 12 de noviembre por investigadores de la Universidad de Exeter, en Inglaterra. Especializados en el comportamiento animal, estos científicos visitaron nueve localidades costeras de Cornualles, en el suroeste de Inglaterra, y observaron nada menos que 61 gaviotas.
Para probar sus hipótesis, colocaron estratégicamente los chips en lugares donde los pájaros los encontrarían fácilmente. Tan pronto como una gaviota, después de oler el maná, comenzó a acercarse, los investigadores transmitieron tres grabaciones diferentes. En la primera, una voz masculina gritaba: “¡No, no te acerques, es mi comida, es mi pastelería!” Mismo guión para el segundo, pero en tono coloquial. En cuanto al tercero, era el sencillo canto de un petirrojo.
Los resultados no dejan dudas sobre cuál es la mejor manera de deshacerse de estas aves, que saben mejor que nadie cómo arruinar una relajante pausa para almorzar en la playa: casi la mitad de las aves expuestas a los gritos se fueron volando en menos de un minuto. Las mismas palabras dichas normalmente tuvieron menos éxito: sólo el 15% de las gaviotas levantaron el vuelo. Los valientes, sin embargo, se alejaron de la comida al sentir peligro.
En cuanto al canto del petirrojo, resultó poco eficaz: el 70% de las gaviotas expuestas a la melodía permanecieron cerca de la comida durante todo el experimento.
Las grabaciones de gritos y palabras pronunciadas mientras se hablaba se reprodujeron al mismo nivel de sonido. “Estaba bien la forma en que se pronunciaron las palabras eso era diferente”, explica Neeltje Boogert, miembro del Centro de Ecología del campus Penryn de Exeter en Cornwall. “Así que parece que las gaviotas prestan atención a nuestra forma de hablar, algo que, hasta donde sabemos, nunca se ha observado en ninguna especie salvaje”. continuó. “Cuando intentas asustar a una gaviota que intenta robarte la comida, hablar puede detenerla, pero gritar es más eficaz para hacerla volar”. concluye el investigador.
Este experimento tenía como objetivo demostrar que no es necesaria la violencia física para mantener alejadas a las gaviotas. “Queremos evitar que la gente les haga daño” subraya Neeltje Boogert, que insiste en este punto“Hay formas pacíficas (de mantenerlos alejados) sin recurrir al contacto físico”. Así que la próxima vez que una gaviota amenace tu pacífico picnic junto al mar, elige la no violencia y grítale.