Es un tipo diferente de escalada. Las autoridades iraníes han decidido reducir a 12 años la edad mínima requerida para unirse a las filas de voluntarios que patrullan Teherán, anunció un funcionario en un discurso televisado el jueves.
Esta medida se explica porque “todos quieren contribuir al frente de resistencia formado contra el tirano mundial (fórmula utilizada por el gobierno iraní para designar a Estados Unidos, ndr.)” y “tenemos un gran número de voluntarios entre los jóvenes”, justificó Rahim Nadali, líder de una rama de la Guardia Revolucionaria en la capital.
Esto es profundamente alarmante.
Según declaraciones de un funcionario del IRGC, el régimen iraní ha reducido la edad mínima para participar en funciones relacionadas con la guerra a sólo 12 años.
Seamos claros:
El reclutamiento de niños para actividades militares es una violación del derecho internacional… pic.twitter.com/3zlAxjktOf– Masih Alinejad 🏳️ (@AlinejadMasih) 26 de marzo de 2026
Desde el inicio de la guerra, las fuerzas de seguridad iraníes han aumentado el número de puestos de control en Teherán para impedir cualquier manifestación contra la República Islámica.
Estos controles reforzados son llevados a cabo por el basij, la “fuerza de movilización” compuesta por unos 600.000 voluntarios a nivel nacional. Según Nadali, “muchos jóvenes y adolescentes quieren participar” en estas misiones encomendadas a los basij, que consisten en “recoger datos de seguridad y garantizar patrullas operativas”.
Amenaza de respuesta “más letal” en caso de disturbios
Una nueva fase en la amenaza que supone el régimen para su población. Guardar silencio o morir es la opción que le dan a la población los Guardias Revolucionarios iraníes, el ejército ideológico de Irán. Hace casi dos semanas advirtieron que cualquier nueva manifestación contra el gobierno provocaría una respuesta “más feroz” que en enero, cuando probablemente murieron decenas de miles de personas.
“Hoy, el malvado enemigo, incapaz de alcanzar sus objetivos militares sobre el terreno, busca una vez más infundir terror y provocar disturbios”, dijeron los Guardianes en una declaración televisada, prometiendo una respuesta aún más letal “que la del 8 de enero” en caso de nuevos disturbios.
Las autoridades iraníes reconocen la muerte de más de 3.000 personas en las protestas de enero, pero dicen que la gran mayoría fueron fuerzas de seguridad o transeúntes asesinados por “terroristas” que actuaban en nombre de Estados Unidos e Israel.
Según la ONG estadounidense Human Rights Activists News Agency (HRANA), más de 7.000 personas, la mayoría de ellas manifestantes, han muerto, una cifra provisional debido a la falta de acceso a todos los certificados de defunción.