De tamaño pequeño, de gran importancia para Rusia. Moscú ha recibido nuevos misiles tierra-aire 9M333 destinados a la defensa aérea en el frente de Ucrania. Acaba de realizarse la primera entrega del año, según anunció el martes el fabricante del Kalashnikov en su sitio web.
Aunque no se mencionó directamente el número de misiles, se trata de la primera entrega del año 2026. Kalashnikov simplemente dice que está respondiendo a la “demanda actual” y a los “requisitos operativos” en lo que Moscú llama “la operación militar especial”.
550 metros por segundo y una ojiva de 5 kg.
Estos misiles están destinados a suministrar munición al sistema de defensa aérea de corto alcance Strela-10, que las fuerzas ucranianas prueban constantemente. Esta entrega es el símbolo del “papel fundamental de este misil en el sistema táctico de defensa aérea ruso”, según el sitio web especializado Army Recognition.
“El misil guiado antiaéreo 9M333 está diseñado para atacar aviones de combate y helicópteros a baja altura en todas las estaciones, incluidos sistemas de contramedidas ópticas lanzables, de paracaídas y modulares, así como drones y misiles de crucero”, explica Kalashnikov en la hoja de presentación del producto.
Producido en serie desde 2020, el 9M333 puede alcanzar objetivos a una distancia de hasta aproximadamente 5 km y en altitudes entre aproximadamente 10 y 3500 m. Todo a una velocidad de 550 m/s, con una ojiva explosiva de casi 5 kg.
Con una longitud de 2,2 m y un diámetro de sólo 36 cm, el misil antiaéreo guiado utiliza un buscador multiespectral pasivo para distinguir objetivos reales, señuelos o incluso interferencias ópticas. El 9M333 y su sistema Strela-10 son un objetivo habitual de las tropas ucranianas en el frente.