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Con el paso de los años, las películas de género -terror, fantasía, sobrenatural…- se han feminizado, incluso más feministas. Para nuestra mayor felicidad, porque renueva el género abriendo el camino, en el fondo, a puntos de vista más arraigados sobre los hechos de la sociedad que conciernen a las mujeres, y en la forma a prejuicios menos “molestos”. Entre las películas recientes de esta categoría realizadas por directores franceses que han dejado su huella en la retina, podemos mencionar “La Sustancia” de Coralie Fargeat el año pasado, o “Grave” de Julia Ducournau en 2016.

Y son precisamente las mismas sensaciones que sentimos al ver “Grave” o “Hágase mi voluntad”, de Julia Kowalski, en los cines este miércoles por primera vez, aunque no sea el mismo tipo de historia. Seguimos aquí a la joven Nawojka, de origen polaco, empleada en una granja familiar del oeste de Francia, y que ha heredado de su difunta madre una especie de poder “satánico”: cuando está molesta o siente deseo, es capaz de modificar los fenómenos naturales o causar daños a distancia.

Sus malvados dones, que supo enterrar, volverán a despertar cuando regrese a la cercana casa de Sandra, una joven libre y extraordinaria, que ha venido por poco tiempo para saldar una herencia. Fascinada por esta última, contra la que todo el pueblo está enfadado por motivos misteriosos, Nawojka, asociándose cada vez más con ella, verá regresar a sus demonios a una velocidad alarmante, lo que tendrá repercusiones para todos…

Golpea en todos los sentidos

Magníficamente dirigida por Julia Kowalski, cuyo segundo largometraje es posterior a “Spit the Heart” de 2016, e increíblemente animada por Simon Beaufils, director de fotografía de “Anatomy of a Fall” de Justine Triet, “Let My Will Be Done” impresiona en todos los niveles. Evocando el misticismo, la superstición en un entorno rural, la violencia sexual, la fuerza devastadora de un deseo naciente, pintando el retrato de una mujer fascinante que perturba a todos con su libertad y el de una joven que emprenderá un camino único para afirmar la suya, la película impacta tanto como fascina.

Su apariencia fantástica es aún más sorprendente porque se funde con un entorno hiperrealista: el largometraje fue rodado con un equipo ligero en una auténtica granja de Vendée, y algunos papeles son interpretados por lugareños no profesionales.

Con esta película, Julia Kowalski, francesa de origen polaco, explora un camino místico que la fascina y que ya había explorado en su anterior mediometraje, “Vi el rostro del diablo”, que contaba la historia de la relación entre una joven que se creía poseída y un sacerdote exorcista. Un personaje interpretado entonces por Maria Wrobel, a quien lógicamente el director optó por confiar el papel de Nawojka. Y es una auténtica revelación: la joven actriz polaca sorprende en cada momento de esta composición, toda interioridad (bueno, no hasta el final de la historia) y al borde del precipicio.

Pero la película también nos ofrece el placer de redescubrir a una actriz que habíamos perdido de vista desde que se mudó a Estados Unidos en 2009: la sorprendente Roxane Mesquida, que destacó en particular en “A mi hermana” de Catherine Breillat, “Sheitan” de Kim Chapiron o “Kaboom” de Gregg Araki. Habiendo regresado recientemente a Francia, cautiva al espectador tanto como el personaje de Nawojka, interpretando a la perfección a una Sandra malhumorada, de pelo rosado, dura y amante de la libertad, sumándose a las extrañas emociones que nos recorren durante este extraordinario largometraje…

Calificación del editor: 4/5

“Hágase mi voluntad”Drama fantástico de Julia Kowalski, con Maria Wrobel, Roxane Mesquida… 1h35.

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