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El presidente serbio, Alexander Vučić, informó al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, del hallazgo de dos mochilas llenas de explosivos y detonadores junto al gasoducto TurkStream, a 20 kilómetros de la frontera entre Serbia y Hungría. Orbán convocó inmediatamente una reunión de emergencia del Consejo de Defensa Nacional para evaluar las medidas extraordinarias y garantizar la seguridad nacional una semana antes de las elecciones: esta es la razón que llevó a su principal oponente, Péter Magyar, a definir el descubrimiento del explosivo como un complot inteligentemente organizado para influir en la votación.

El domingo 12 de abril habrá elecciones en Hungría y estas noticias podrían tener un gran impacto en los últimos días de la campaña electoral. Según las encuestas, el partido Fidesz de Orbán está en clara desventaja respecto a la oposición liderada por Magyar, líder del partido Tisza.

Hungría recibe cada año entre cinco y ocho mil millones de metros cúbicos de gas ruso del gasoducto TurkStream gracias a la alianza con el presidente Vladimir Putin: Orbán ha basado gran parte de su campaña electoral en la hostilidad hacia Ucrania y la defensa del suministro energético ruso de bajo coste, que presenta a los votantes como un logro de su gobierno frente a una Unión Europea hostil. Desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania, Orbán se ha resistido a los llamados de la Unión Europea para que abandone las importaciones de energía rusa.

Hungría no ha acusado formalmente a Ucrania del presunto ataque, pero según una fuente serbia entrevistada por bbc podría hacerlo pronto. El ministro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, enumeró en Facebook lo que define como una escalada de amenazas de Ucrania: primero un bloqueo del suministro de petróleo, luego ataques con drones contra TurkStream en territorio ruso y, finalmente, mencionó el descubrimiento de explosivos en Serbia.

En las últimas semanas, varios expertos en seguridad han advertido al público contra posibles operaciones de “bandera falsa”, organizadas para proporcionar a Orbán un pretexto para declarar el estado de emergencia, posponer la votación o incluso cancelar las elecciones.

– Lea también: Las operaciones de bandera falsa tienen una larga historia

El 2 de abril, el analista Andras Racz escribió en Facebook que en Serbia se podría haber organizado un ataque falso contra el gasoducto TurkStream y predijo que los explosivos encontrados serían identificados como ucranianos. Peter Buda, un ex funcionario de contrainteligencia húngaro, dijo que tenía información anticipada sobre la operación, incluido dónde se encontraron los explosivos.

Magyar, el líder de la oposición, calificó todo el asunto como una trampa por parte de Orbán en connivencia con Vučić, su aliado, y acusó al primer ministro de “sembrar pánico” siguiendo el consejo de “consultores rusos”. “Si Viktor Orbán y su propaganda utilizan esta provocación con fines electorales, equivaldría a admitir abiertamente que se trata de una operación planeada de falsa bandera. No podrán impedir las elecciones del próximo domingo. Esto no impedirá que millones de húngaros pongan fin a los veinte años más corruptos de la historia de nuestro país”, escribió en Facebook.

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