La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley para obligar al Departamento de Justicia a revelar todos los registros del caso Epstein. La medida fue aprobada con 427 votos a favor y sólo un no, del congresista republicano de Luisiana Clay Higgins. La pelota pasa ahora al Senado.
El abrumador resultado se vio facilitado por la invitación de Donald Trump a los legisladores republicanos hace unos días a votar a favor de la desclasificación de los archivos, en un giro sorprendente, aunque el presidente tendría todos los poderes para hacerlo de forma independiente sin el sí del Parlamento. Pese a ello, el magnate sigue definiendo el asunto Epstein como “un engaño”, al menos en lo que respecta a su implicación. “No tengo nada que ocultar”, repite.
Pero el ocupante de la Casa Blanca también sigue mostrando cierto nerviosismo a este respecto, como lo demuestran los airados insultos dirigidos a los periodistas que ayer se atrevieron a interrogarle sobre el asunto. “Cállate, cerdito”, ordenó en términos completamente inapropiados a un periodista de Bloomberg, mientras a un colega de ABC le declaró: “Eres realmente incapaz, deberías aprender a hacer tu trabajo”, atacando a su “repugnante” red y amenazando con revocarle la licencia.
Y mientras tanto, el ciclón Epstein se ha cobrado otra víctima: el exsecretario del Tesoro estadounidense, Larry Summers, ha decidido dimitir, abrumado por la proliferación de nuevos correos electrónicos embarazosos. “Estoy profundamente avergonzado de mis acciones y reconozco el dolor que causaron”, explicó Summers, asumiendo “toda la responsabilidad por la decisión errónea de seguir comunicándose con Epstein”.
“Me alejaré de los compromisos públicos como parte de mis esfuerzos más amplios para reconstruir la confianza y reparar las relaciones con quienes están cerca de mí”, anunció, al tiempo que dejó claro que continuaría cumpliendo con sus obligaciones académicas.