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Si los primeros intercambios comenzaron por videoconferencia, fue este miércoles 18 de marzo cuando los mediadores del Centro de la Agencia Regional de Salud (ARS)-Val de Loire se dirigieron al centro hospitalario Victor-Jousselin en Dreux (Eure-et-Loir). Una decisión tomada en un contexto de fuertes tensiones, especialmente dentro de la comunidad médica.

Según la dirección, esta intervención se enmarca en una “misión de apoyo y acompañamiento” destinada a “escuchar a todas las partes interesadas e identificar vías de acción para mejorar el diálogo”. La mediación corre a cargo de varios perfiles de expertos: médicos y un exdirector de un hospital, encargados de aportar una perspectiva externa de la situación.

“Hay varios conflictos, a veces entre el personal médico, a veces entre la dirección y la comunidad médica”, explica Inès Aklouf, directora de asuntos médicos. La reciente cancelación de las elecciones para la Comisión Médica del establishment (ECM) ha contribuido a cristalizar los desacuerdos, un raro episodio que ilustra las tensiones internas.

Sin embargo, la dirección garantiza afrontar esta mediación sin temor. “No hay ninguna vergüenza, al contrario. Es un apoyo importante”, subraya, citando también el desafío del futuro proyecto de reconstrucción del hospital, que requiere una movilización colectiva.

“Muchas cosas están mal”

En cuanto a los representantes del personal, que serán recibidos el 23 de marzo por los mediadores, el acercamiento se recibe con cautela. “Es la primera vez que se cancelan las elecciones de la CME, lo que demuestra el clima social del establishment desde hace años”, afirmó Aurélie Huet, representante del sindicato Force Ouvrière.

Si el sindicato FO indica que no está involucrado en el conflicto médico que dio origen a la mediación, pretende aprovechar esta intervención para hacer escuchar sus demandas. “Lo que nos importa son los intereses del personal. Aprovecharemos la presencia de los mediadores para denunciar el clima social y pediremos que finalmente seamos escuchados”, afirma Aurélie Huet.

El sindicato lamenta sobre todo la falta de respuesta de la dirección a pesar de las numerosas solicitudes. “Pedimos que nos recibieran, sin respuesta”, especifica el representante. En términos más generales, la FO evoca dificultades persistentes dentro del establishment que van más allá del simple conflicto médico. “No es sólo el ECM lo que está mal, hay muchas cosas que están mal”, insiste Aurélie Huet.

La conclusión de esta mediación se espera para principios de la próxima semana, al finalizar las reuniones celebradas en el terreno.

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