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A Hervé Marseille nunca le faltan bromas. “¡Nada mejor que unas elecciones bien organizadas!” »dice con una sonrisa pícara, cuando habla de su segura reconfirmación como presidente de la Unión de Demócratas e Independientes (UDI), el sábado 6 de diciembre. Único candidato a sucederle, el líder del partido de centroderecha deberá ser reconfirmado mañana por la mañana, al final de un congreso celebrado en la Casa de la Química de París.

De 71 años, el ex alcalde de Meudon (1999-2017), en Altos del Sena, tomó el mando de la UDI hace tres años, tras la jubilación y la condena de su predecesor Jean-Christophe Lagarde por trabajo ficticio. Está feliz de haber podido reemplazar su partido, creado en 2012 por Jean-Louis Borloo sobre el legado democristiano y proeuropeo de la Unión para la Democracia Francesa, “en el juego”, a pesar de su pérdida de velocidad acelerada por el intento del macronismo de apoderarse del centro. Aunque la formación sigue perdiendo varios parlamentarios y diputados, pasando de 10.000 a 7.500, sigue siendo, según él, “la tercera fuerza territorial del país” en número de funcionarios electos, gracias a su red declarada de 250 alcaldes, 200 concejales departamentales, 150 concejales regionales y sus treinta diputados en todas las asambleas combinadas.

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