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El viernes está prevista una mesa con los sindicatos. Esta es la citación que llegó desde la Comuna a la librería Hoepli. “Esta es la primera buena noticia después de semanas de angustia para los trabajadores de la librería y de la editorial y para todos los clientes que, en los últimos días, han pronunciado palabras de solidaridad y firmado la petición lanzada en change.org”, anunció CGIL Milano. Entre los 41 mil firmantes se encuentran también personalidades del entretenimiento y la cultura como Vinicio Capossela, Alessandro Cattelan, Cochi Ponzoni, Luca Doninelli, Mario Calabresi. “Cerrar Hoepli significa cerrar la posibilidad de pensar en esta ciudad como una ciudad orientada a Europa: no podemos pensar que Milán es internacional sólo en lo que respecta a los fondos de inversión”, subrayó Luca Stanzione, secretario general de Cgil Milán, ayer por la mañana durante el flash mob organizado por Slc Cgil, Fistel Cisl, Uiltemp frente a la librería. Además del flash mob, los empleados organizaron una huelga de tres horas, de 10 a 13 horas.

En Milán hay 400 mil trabajadores en el campo del conocimiento, la investigación y la invención. Están previstos despidos de cero horas para los 89 empleados. El máximo previsto es de dos meses. “Ya habíamos advertido sobre los signos de crisis, ya hicimos dos despidos, pero nunca pensamos que sería posible lograr un cierre”.

Cientos de personas se reunieron ayer frente a los escaparates vacíos para protestar contra el cierre de la histórica librería tras la liquidación decidida por la junta general de accionistas. De las ventanas cuelgan pancartas que dicen “la cultura no se puede liquidar” y un gran cartel blanco en el que cualquiera que pase puede escribir un pensamiento. “Creo que es una muy mala señal, y que es una cuestión de la que toda la ciudad y todas las instituciones deben asumir la responsabilidad – comenta Pierfrancesco Majorino, consejero regional del Partido Demócrata -. No es una cuestión privada, que concierne a los intereses de un individuo: es una cuestión que afecta al interés público, al bien colectivo, al bien común. Espero que todas las instituciones se unan en un esfuerzo compartido”, concluyó.

“Esperamos que la movilización y la intervención de las instituciones también – explican desde Ulcom – puedan, de una manera u otra, despertar el interés de terceros que puedan hacer su contribución a la recuperación de la empresa”. Una posible solución identificada para salvar la librería es el reconocimiento del título de taller histórico.

Natascia Tosoni, concejal del PD, aclaró que Hoepli “tiene todas las cualidades para convertirse en una tienda histórica pero los propietarios no querían dar un paso de este tipo y esto es sintomático de que tal vez quieran mantener a las instituciones y a la ciudad fuera de este patrimonio”.

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