Dicen que en verano dormimos menos. ¿Es este realmente el caso? Mover las manecillas del reloj es ya un hábito para millones de personas en todo el mundo, pero aún quedan muchos interrogantes y dudas sobre lo que, dos veces al año, se ha convertido en un auténtico hábito: mover las manecillas del reloj.
En primavera dormimos una hora menos
Cada año, la noche del último domingo de marzo (este año el 29), a las dos de la madrugada, las manecillas del reloj se posan directamente en el número tres, anulando una hora de descanso. ¿Qué implica esto realmente? se llama “desfase horario social”, un fenómeno que puede provocar fatiga, irritabilidad y dificultad para concentrarse. Está provocada, como es natural, por una variación en el ritmo natural del cuerpo. Los efectos duran desde unas pocas horas hasta unos días.
En otoño se recupera
El tiempo perdido en primavera se recupera en otoño. En octubre, también en este caso el último domingo del mes, de las tres de la mañana volvemos a las dos de la madrugada. Aquí el panorama cambia: la adaptación parece más sencilla, el cuerpo reacciona mejor ante la posibilidad de dormir una hora más. Las consecuencias positivas afectan también y sobre todo al estado de ánimo, que mejora semana tras semana.
Efectos sobre el ritmo biológico.
Nuestro reloj interno está regulado por la luz natural. Cuando la hora del calendario cambia repentinamente, el ciclo entre el sueño y la vigilia se desalinea. Esto tiene consecuencias en la producción de melatonina y el organismo tarda de 24 a 72 horas en recuperar su equilibrio. No es tanto el clima en sí lo que crea dificultades, sino la velocidad con la que cambia.
Cómo prepararse para el cambio de hora
Pese a todo, algunas estrategias son suficientes para superar cualquier problema. La primera, y más sencilla, es acostarse una hora antes o una hora más tarde. Los científicos también revelan que es útil exponerse al sol por la mañana, comer a las mismas horas y sobre todo limitar el uso del móvil (que con pantallas brillantes puede influir en la calidad del sueño).