La web de Il Messaggero lleva horas sin actualizarse de 00:00 a medianoche del viernes 27 de marzo por el paro convocado por la Federación Nacional de Prensa. El periódico en papel no estará en los quioscos Sábado 28 de marzo. A continuación se muestra la nota oficial del Fnsi.
Fnsi, huelga el 27 de marzo por el contrato
Hoy, los periodistas están de nuevo en huelga para renovar sus contratos de trabajo, expirados hace diez años, siendo la única categoría de trabajadores asalariados en Italia. Este es el segundo día de huelga de una serie de cinco, habiéndose proclamado ya el tercero para el 16 de abril. Tener un contrato renovado no es un privilegio. Recibir un salario digno, dentro y fuera de la redacción, no es un privilegio. Trabajar sin una inseguridad permanente no es un privilegio. Proporcionar información gratuita, profesional e independiente, sin chantajes económicos, es un derecho. Garantizar condiciones dignas a quienes trabajan, a quienes ingresan a la profesión y a quienes la abandonan es una obligación. Garantizar un futuro a la información, bien común protegido por la Constitución, por el artículo 21, estrechamente vinculado al artículo 36, es un deber social.
Los editores, por el contrario, prefieren traspasar los costes de la obra a la comunidad. Las cifras hablan por sí solas: entre 2024 y 2026, recibieron 162 millones de euros en aportaciones públicas por los ejemplares en papel vendidos; durante el mismo bienio, 66 millones adicionales por 1.012 prejubilaciones; entre 2022 y 2025 ahorraron alrededor de 154 millones en la compra de papel, entre 2024 y 2026 dispondrán de 17,5 millones adicionales para invertir en tecnologías innovadoras. Son privilegios reservados a muy pocos italianos y, además, a todos los italianos. Desde el 1 de abril de 2016, fecha de vencimiento del último contrato, todo ha cambiado: las cargas y los ritmos de trabajo han aumentado drásticamente, el rendimiento multiplataforma, la escritura casi fantasma. Los salarios, sin embargo, han permanecido estancados, erosionados aún más por la inflación o incluso reducidos por tasas planas salvajes. Reconocer la dignidad del trabajo es el punto de partida para un debate serio. Más bien, se presenta como un exceso. Se trata de una narrativa falsa y peligrosa, que socava los fundamentos del trabajo y la calidad de la información. Sin derechos y protecciones, el periodismo muere. Y con ello la democracia. Esta huelga no defiende privilegios. Defiende un principio simple, un derecho: nuestro trabajo vale la pena.
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