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La Comisión Europea dijo el lunes que estaba “muy preocupada” por los informes del Washington Post de que Hungría había estado filtrando datos confidenciales a Moscú durante años.

Según este artículo, el Ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, aprovecha periódicamente los descansos durante las reuniones entre funcionarios de la UE en Bruselas para llamar a su homólogo ruso, Sergei Lavrov, y mantenerlo informado de las discusiones en tiempo real.

Gracias a estos llamamientos, “desde hace años Rusia está presente de alguna manera en todas las reuniones de la Unión Europea”, aseguran los medios estadounidenses, citando una fuente anónima.

“Aclaraciones”

Esta información provocó una fuerte protesta en Bruselas, donde muchos funcionarios estaban muy enojados después de la cumbre del jueves pasado, durante la cual Hungría bloqueó un préstamo de 90 mil millones de euros a Ucrania.

La Comisión espera que el gobierno húngaro “ofrezca las aclaraciones necesarias”, afirmó la portavoz del ejecutivo europeo, Anitta Hipper. “Una relación de confianza entre los Estados miembros y entre ellos y las instituciones es fundamental para el buen funcionamiento de la UE”, aseguró.

Berlín también calificó estas acusaciones de “muy graves”.

“Las conversaciones dentro de la UE, también entre los ministros de Asuntos Exteriores de la UE, son confidenciales”, afirmó uno de los portavoces diplomáticos alemanes.

“Noticias falsas”

El ministro húngaro en cuestión, Peter Szijjarto, desmintió esta información, calificándola de “noticias falsas”. En su campaña de reelección, el primer ministro Viktor Orban denunció un “grave ataque” contra Hungría, evocando, sin pruebas, una intervención telefónica de su ministro.

Esta situación complica aún más las ya muy tensas relaciones entre la UE y Budapest.

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Durante varios años, el primer ministro húngaro ha puesto de los nervios a muchos líderes bloqueando la ayuda a Ucrania y viajando a Moscú para hablar con Vladimir Putin. En privado, como en público, los funcionarios europeos ya no ocultan su exasperación con el líder.

Muy enojados al final de la cumbre europea de Bruselas, denunciaron al unísono la soledad de Viktor Orban, que sigue bloqueando el préstamo de 90 mil millones de euros a Ucrania. Y ahora todo el mundo espera el resultado de las elecciones húngaras previstas para el 12 de abril.

Incluso el primer ministro polaco, Donald Tusk, estimó que el artículo del Washington Post “no debería sorprender a nadie”. Ésta es “una de las razones por las que sólo hablo cuando es absolutamente necesario y sólo digo lo estrictamente necesario”, declaró en su cuenta X.

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