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Gianni Di Capoue
En Bruselas crecen las sospechas de que Hungría está pasando información confidencial a Rusia. El Washington Post informa sobre las frecuentes llamadas telefónicas del Ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, a su homólogo ruso, Sergei Lavrov, durante las cuales informó a Moscú sobre las discusiones internas en foros europeos. Se trata de una noticia especialmente delicada en un momento en el que la UE está comprometida a apoyar a Ucrania en el conflicto, imponiendo sanciones a Rusia y condenando enérgicamente las acciones de Putin. Szijjarto calificó estas revelaciones de “mentiras”, mientras que el Consejo Europeo se refugiaba en un “sin comentarios”. El primer ministro polaco, Donald Tusk, intervino para confirmar las sospechas. En un artículo sobre

El miedo a las fugas de información hacia Rusia también estaría en el origen de la multiplicación, en los últimos meses, de grupos de trabajo restringidos entre los Estados miembros: desde los formatos “Big 6” para la economía, pasando por el “E5” para la defensa, hasta el “NB8” que reúne a los países bálticos y nórdicos. La revelación del Washington Post llega un día después de otro Consejo Europeo marcado por la oposición de Viktor Orban al préstamo de 90 mil millones de euros destinado a Ucrania y decidido en diciembre pasado, a pesar del enérgico intento de los líderes europeos de convencer al Primer Ministro húngaro, previsto durante las elecciones del 12 de abril.

El veto de Budapest bloquea no sólo el paquete financiero para Kiev, sino también la adopción del vigésimo paquete de sanciones contra Moscú. Un asunto que alimenta aún más la desconfianza entre los Estados miembros y que corre el riesgo de transformar la cuestión húngara en una prueba crucial para la cohesión política de la Unión en los próximos meses.