“Si no hubiera sido futbolista en mi vida, no sé qué más habría hecho, pero estoy seguro de que el domingo por la tarde habría ido al estadio a apoyar al Rímini”. Igor Proti uno de nosotros. Hay algo antiguo y profundo en el hecho de que el delantero de Rímini esté marcando como un furor en medio del fútbol italiano en documental Igor: el héroe del fútbol romántico. Un vínculo con las raíces populares del fútbol que de un solo golpe devora el fútbol mundial de los balnearios, mercenarios durante un año y por casualidad, de los que ahora se puebla este bendito deporte. Máximo goleador de la Serie A (con el Baríel año del descenso), B y C1 (Livorno), Protti es una de esas siluetas que deambulan por los vídeos VHS del minuto 90 en provincias, aquellos con las gradas en medio del encuadre, esos donde de repente el comentarista grita pidiendo sus goles y el camarógrafo queda como sacudido por el tumulto del estadio que celebra. Camisas con mangas muy anchas, hebillas al viento, muslos explosivos, Igor de Rimini brilla unos momentos más vestido de civil en el documental de Luca Dal Canto, en estreno nacional en las últimas horas en Festival Internacional de Cine y Televisión de Bari 2026.
El ex delantero de Bari, Livorno, Reggiana, Nápoles y Lazio, de 58 años (sólo dos temporadas entre los grandes equipos en veintidós de carrera), vuelve a pasear por las calles de Livorno y Bari, en las callejuelas napolitanas en presencia de Maradona y en los alrededores del antiguo estadio de Messina (donde jugó entre el 89 y el 92, marcando 31 goles en 106 partidos). Entre las partituras y récords de Protti se encuentra toda la provincia del mundo. Donde los estadios son piscinas del infierno, donde las terrazas vecinales se abren a los estadios, donde se siente el aliento furioso de la afición. Protti marca y se aferra como un gladiador a la red que lo separa de los pasos de los ultras. Protti que marca y corre hacia la esquina quitándose la camiseta. Protti en ropa interior abrazado por vítores. Un acercamiento carnal a la idea de jugar al fútbol que resuena inocentemente en un cuaderno donde, con lápiz y papel, Igor, desde sus primeros toques de balón en Rímini, marcó apariciones y goles durante veintidós años. “Era una figura solitaria única, un icono, una antiestrella que siempre ha elegido en su carrera, aunque es un gran campeón, estar en el lado más débil, en este caso en los equipos provinciales”, explica a Revista FQ Director Dal Canto. En definitiva, estamos hablando de un fútbol que ya no existe: “La forma de vida también era diferente, pero era más emocionante vivir un proyecto, un sueño en ese momento, hoy todo es más instantáneo, del evento único, del éxito personal más que del colectivo.
Valor deportivo y humano que Igor siempre antepuso a su vida, pensando más en el objetivo del equipo que en su propio beneficio, Respeta a los aficionados vistiendo esta camiseta. Igor es un héroe romántico precisamente porque no siempre gana, de hecho, a menudo fracasa, se encuentra superando obstáculos y errores cometidos por entusiasmo y pasión excesiva”. Los momentos de su regreso a Livorno y su despedida del fútbol en Franchi son emblemáticos (ningún jugador de la Juventus le da la mano al salir poco antes del final del partido, nota del editor), como una exclusión de Gascoigne durante un partido de Livorno Pisa donde, después de que el juez de línea fue a decir al árbitro que el atacante había sido expulsado por una falta, Protti lo señala y lo ataca mientras el juez de línea huye como una liebre. Producido por BredenkeikIgor: el héroe del fútbol romántico estará de gira en las salas de Bari, Livorno, Rimini, Messina, Nápoles, Roma y Milán a partir del 30 de marzo, en presencia del director. Y aunque el documental fue filmado y concluido diez días antes, cuando el futbolista descubrió que padecía un cáncer de colon devastador, la decisión de no haber reabierto el montaje y añadido el drama heroico es muy seria y respetuosa.