En Saintes, en Charente-Maritime, Leroy Merlin quiso derribar la casa. Misión cumplida: la marca se encuentra de espaldas a la pared. El 13 de noviembre, la Comisión Nacional de Desarrollo Comercial (Cnac), contactada por varios competidores (Bricomarché y Bricolage), expresó una opinión desfavorable sobre su proyecto de tienda, valorado en más de 20 millones de euros.
Problema: el sitio de Saintes estaba listo para… abrir sus puertas. Los estantes ya estaban abastecidos. Casi 110 empleados formados para la ocasión esperaban la inauguración, anunciada para finales de noviembre.