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No hay acuerdo tras la ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Pakistán, mientras las tensiones siguen siendo altas en torno a la energía nuclear y la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz. Washington habla de una “oferta final rechazada”, Teherán acusa a Estados Unidos de no haberse ganado la confianza, mientras que el presidente estadounidense, Donald Trump, anuncia un bloqueo naval inmediato de Ormuz, calificando de “ilegal” cualquier peaje impuesto por Irán. De fondo, el presidente ruso Vladimir Putin se presenta como mediador y el conflicto entre Israel y el Líbano sigue alimentando la inestabilidad regional. Después de más de 20 horas de negociaciones en Islamabad, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, confirmó el punto muerto: “Hemos presentado nuestra última y mejor oferta”, reiterando que para Washington el compromiso iraní de no desarrollar armas nucleares sigue siendo esencial. Ningún miembro de la delegación estadounidense permaneció en Pakistán, señal de que no se espera una reanudación inmediata de las negociaciones. La respuesta iraní es dura. El presidente del Parlamento y jefe de la delegación, Mohammad Bagher Ghalibaf, acusó a Estados Unidos de no haber logrado “ganarse nuestra confianza”, aunque reconoció su deseo de dialogar. Teherán, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, aclaró sin embargo que “la diplomacia nunca termina” y que continuarían las consultas con los socios regionales.
Tres cuestiones clave siguen estando en el centro del conflicto: el programa nuclear de Irán, el control del Estrecho de Ormuz y la liberación de alrededor de 27 mil millones de dólares en fondos congelados. Washington exige la reapertura inmediata de la ruta marítima, crucial para el petróleo mundial, mientras Teherán insiste en vincularla a un acuerdo global y reclama el control total del paso, hipotetizando incluso peajes en moneda nacional. La línea dura anunciada por Donald Trump se enmarca en este contexto. En una serie de mensajes en su red social Truth, el magnate habló de un bloqueo naval “con efecto inmediato” con la participación de “otros países” y con la Armada estadounidense dispuesta a “interceptar cualquier barco” que pague peajes a Irán, lo que define como “extorsión global”. “Irán nunca tendrá armas nucleares”, reiteró, acusando a Teherán de permanecer “inflexible” en el punto central de las negociaciones. La concentración militar sobre el terreno es también un signo de un mayor deterioro de la situación: según los medios oficiales iraníes, Teherán ha desplegado fuerzas especiales navales a lo largo de la costa sur para “contrarrestar cualquier posible infiltración enemiga”, en previsión de una posible acción estadounidense. El Pasdaran advirtió que “cualquier movimiento en falso atraparía al enemigo en los remolinos mortales del Estrecho” de Ormuz. A pesar de las tensiones, están llegando algunas señales de apertura a nivel diplomático. El presidente ruso, Vladimir Putin, durante una reunión con su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, ofreció la voluntad de Moscú de mediar para alcanzar una solución negociada, reviviendo así el papel de Rusia como actor clave en la región. El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, dijo que las negociaciones “no fueron un fracaso” sino “un punto muerto”. Al mismo tiempo, el marco de Oriente Medio sigue siendo muy inestable. Israel puso a sus fuerzas en alerta máxima después de que fracasaran las conversaciones y continuaran los enfrentamientos con Hezbollah en el sur del Líbano, con víctimas civiles y fuego cruzado que probablemente ampliarían aún más el conflicto. Sobre el terreno, la incertidumbre también se refleja en el tráfico marítimo: algunos petroleros han reanudado el cruce del Estrecho de Ormuz, mientras que otros han regresado en el último momento, señal de una situación aún inestable y percibida como de alto riesgo. Mientras tanto, la comunidad internacional hace llamados a una reducción de la tensión. Desde el Reino Unido hasta la UE, pasando por Italia y hasta Pakistán, que acogió las negociaciones, insistimos en la necesidad de mantener el alto el fuego y relanzar el diálogo. “Necesitamos diálogo, diálogo y diálogo”, subrayó el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, señalando la energía nuclear iraní y la seguridad de la navegación como las cuestiones centrales a resolver.