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Nápoles lanza el Manifiesto de la Cultura Corporativa: doce principios y valores que deben inspirar la actividad empresarial no sólo para lograr resultados económicos significativos a nivel productivo e industrial, sino también para contribuir al desarrollo social del territorio en el que opera a través de acciones basadas en la sostenibilidad, la inclusión y un uso transparente y ético de las nuevas tecnologías, comenzando por la inteligencia artificial: un documento nacido de un proyecto lanzado por la Unión Industrial de Nápoles en los últimos meses y desarrollado por un grupo de trabajo coordinado por el periodista Alberto Orioli, que incluía a empresarios y profesores universitarios.

El acuerdo

“Entre los principios desarrollados que prefiero, está el que habla de la necesaria comunión entre el destino del empresario y el de los trabajadores”, declaró el presidente de la Unión Industrial de Nápoles, Costanzo Jannotti Pecci, durante la rueda de prensa de presentación del Manifiesto, celebrada ayer en el Palacio Partanna. “Presentaremos oficialmente el documento a principios de 2026.Se lo entregaremos al presidente de Confindustria Orsini y luego lo compartiremos también con otras autoridades locales. Ya tenemos un acuerdo con Bari, del que también esperamos sugerencias de mejora, porque lo consideramos un trabajo en progreso: una piedra angular sobre la cual basar la esencia de los valores de la actividad empresarial”, explica Jannotti Pecci, quien luego considera significativo que este documento parta de Nápoles, que este año es la Capital de la Cultura Empresarial, y también celebra los 2.500 años de su fundación: “Nuestra ciudad – subraya – por su historia y su ubicación geográfica, es la capital natural del Mediterráneo, y Nuestro Manifiesto legitima aún más esta vocación, favorecida también por los acontecimientos internacionales, que han hecho cada vez más imprescindible el refuerzo de las relaciones entre Europa y los países ribereños del Mediterráneo.

Un concepto también reiterado por la presidenta de la sección de Industrias Culturales y Creativas de la Unión Industrial, Marilù Faraone Mennella.: “Tuve el honor de formar parte tanto del grupo de trabajo que elaboró ​​este Manifiesto como del Comité Nacional querido por el gobierno para celebrar los 2500 años de nuestra ciudad, que no puede ser sólo una oportunidad para apagar una vela, sino un punto de partida para Nápoles, que debe tener la ambición de asumir el enorme desafío de afirmar su papel de capital del Mediterráneo”.

El desafío

Según Faraone Mennella, “gracias a este documento que hemos elaborado, Nápoles invierte la relación entre los términos cultura y empresa: si antes hablábamos de empresa cultural, en referencia a un sector específico, hoy hablamos de cultura empresarial, un concepto mucho más amplio que abarca todas las empresas y representa un patrimonio que nuestra ciudad regala al país con motivo de su aniversario”. Entre los valores que recuerda el Manifiestola vocación a la inventiva, la confianza en el mercado y sus reglas, la atención a los contextos internacionales, y en particular europeo, pero también la conciencia de que la empresa puede ser un agente de desarrollo para el territorio, la voluntad de transformar la transición digital y la ecosostenibilidad en brújulas esenciales que deben implementarse de manera concreta, sin derivas ideológicas, así como la vocación de experimentar con la innovación tecnológica, la inversión ética y la responsabilidad social, pero también el respeto al consumidor y al cliente. “Entre los valores fundacionales de la empresa está el de la inventiva, pero también el de convertirse en un actor social, una palanca para el desarrollo de todo el territorio de una comunidad. Es precisamente por eso que, para crear el Manifiesto, partimos del carácter fundacional de la obra consagrada en el artículo 1 de nuestra Constitución.entendiéndolo como una comunión de intenciones entre quienes dirigen la empresa y los trabajadores, entre la inteligencia estratégica de quienes dirigen la empresa y quienes luego contribuyen a realizar la producción y el trabajo diario”, explica Alberto Orioli, quien concluye: “A menudo tendemos a descuidar el elemento de valores vinculado a la actividad empresarial, a veces incluso a enterrarlo bajo olas antiindustriales, que forman parte de un viejo desperdicio ideológico que nada tiene que ver con la realidad. Y al contrario, me parece justo subrayar este aspecto de los valores a través de un documento escrito, y tanto más cuanto que esta llamada proviene de Nápoles, una ciudad con una altísima vocación manufacturera, que tiene la ambición de liderar el desarrollo del país basándose en el impulso que hoy llega del Sur.

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