Después de diez días de informaciones y preguntas sobre los expedientes acumulados por el contable milanés Gian Gaetano Bellavia, asesor de numerosos fiscales y de la difusión del Informe, llega la reacción del Movimiento 5 Estrellas: en lugar de exigir aclaraciones sobre lo sucedido, pide la censura del periódico que fue el primero en revelar gran parte de la información. O El Diario. Los parlamentarios Grillini de la Comisión de Vigilancia de la Rai exigen en un comunicado de prensa que el jefe del director Tommaso Cerno sea excluido del programa Rai del que es invitado: “El director Cerno y Il Giornale han adoptado tonos atribuibles a una campaña de deslegitimación y de ataque a la reputación de un programa de servicio público, violando los principios éticos y sin garantizar el contrainterrogatorio”, escriben (obviamente sin haber leído las dos páginas de la entrevista a Bellavia publicada ayer, nota del editor), y preguntan “si la Rai no considera oportuno suspender, a la espera de esta evaluación, la colaboración de Cerno con Domenica In, para proteger el servicio público y la autonomía editorial del departamento de Insights e Informes”. Lo informado por el periódico en los últimos días, según el Movimiento 5 Estrellas, “carece de cualquier prueba” y no merece mayor investigación.
La Fiscalía de Milán, como sabemos, tiene una opinión diferente y destaca los expedientes acumulados por Bellavia y las cuestiones que plantean. ¿Qué servicios brindó Bellavia para el programa de Sigfrido Ranucci? ¿Asesoramiento general sobre estados financieros y documentos corporativos de dominio público, como afirma el informe? ¿O documentos confidenciales del archivo documental entregado por la Fiscalía a Bellavia para realizar su consulta en investigaciones y juicios? Hay un testigo que sabe la respuesta: se trata de Valentina Varisco, la empleada que, después de diecisiete años de servicio, abandonó el estudio Bellavia, tras un choque frontal con su jefe cuyos contornos aún no están claros (Libero escribió en los últimos días que la mujer sentía “demasiada atención”). Varisco fue testigo del contacto entre Bellavia y Ranucci durante años. Pero hasta ahora nunca ha sido interrogada por la fiscalía de Milán. Y si Bellavia –como parece cada vez más probable– decide retirar su denuncia para calmar el asunto, es posible que nunca sea escuchada. Pero Varisco también tiene la opción de rechazar el trato con su exjefe y acudir a los tribunales para descubrir la verdad sobre todo el asunto. Lo cual parte de un hecho simple: todo el material que trajo consigo en el momento de su dimisión es material sobre el que ella misma trabajó y del que tenía legítima posesión. Para sustentar su tesis, Varisco cuenta con el resultado de las investigaciones realizadas por el propio Bellavia en apoyo de su denuncia: quien negó un pasaje crucial de las acusaciones lanzadas por el contador. Entre ellos se incluye la desaparición de un disco duro, que Bellavia le atribuye pero que el resto de empleados niegan. La reacción de Bellavia es furiosa: en una nota, habla del “terrible resultado obtenido por los empleados de la empresa durante más de diez años con respecto a su testimonio sobre la veracidad de los hechos que evidentemente esperábamos después de toda una vida de colaboración”, y acusa a los empleados de ser cómplices de Varisco. Pero luego cambia su versión y presenta una nueva denuncia según la cual el disco duro fue robado de un armario. Esta denuncia también termina en la mesa de la fiscal Paola Biondolillo, y ahí -hasta donde hemos entendido hasta ahora- se detiene. No hay rastro de los misteriosos ladrones. Pero no queda ni rastro del disco duro que aparentemente contenía los documentos del trabajo de Bellavia para Report.
“Plena solidaridad con
Cerno”, comenta el líder del grupo Fdi en la Cámara, Galeazzo Bignami. La solidaridad también fue mostrada por un puñado de parlamentarios de la Liga que escribieron una nota: “El M5S contra Cerno es una actitud de los estudiantes de Maduro”.