Dimensiones colosales, presupuesto enorme, amplia colaboración internacional… Estas cinco infraestructuras dedicadas a la física persiguen objetivos científicos acordes con su gigantismo: nada menos que revoluciones.
Leer Infraestructuras de investigación (1): la epopeya de los gigantes
Juno, la cazadora de neutrinos
Después de 10 años de construcción, el Observatorio Subterráneo de Neutrinos de Jiangmen (Juno), en China, entró en fase operativa a finales de agosto de 2025. Este instrumento es el resultado de una colaboración internacional de más de 700 científicos de 17 países, incluidos miembros del CNRS.
La misión de Juno es detectar y estudiar neutrinos, las partículas elementales más fugaces y esquivas que se conocen, desde todos los ángulos. Juno, que consta de una esfera de 35,4 metros de diámetro enterrada a 700 metros de profundidad, completa un arsenal de observatorios dedicados al estudio de neutrinos en todo el mundo, incluido KM3Net (ver más abajo).
Cern y LHC, reyes de la física de partículas
El solenoide compacto de muones (CMS) identifica y mide la energía y el impulso de las partículas emitidas por las colisiones dentro del LHC (Gran Colisionador de Hadrones) del Cern.
Creada en 1954 por iniciativa de 11 países, la Organización Europea para la Investigación Nuclear (o Cern, acrónimo del Consejo Europeo para la Investigación Nuclear que la precedió) es un emblema del éxito de la cooperación científica internacional. Los científicos descubrieron allí los bosones Z y W en 1983, así como el famoso bosón de Higgs en 2012, validando así el modelo estándar de física de partículas.
Estos descubrimientos no podrían haber ocurrido sin los aceleradores de partículas, como el LHC (Gran Colisionador de Hadrones). Este último, tras varias actualizaciones, ha ganado en potencia y brillo. Pero, para explorar aún más la física de altas energías, miles de científicos del CERN están pensando en el sucesor del LHC que, por el momento, se llama Futuro Colisionador Circular (FCC). Este podría alcanzar un diámetro de más de 90 km, mientras que el LHC mide “sólo” 27 km.
KM3NeT, 200.000 sensores bajo el mar
Preparación para el lanzamiento de una línea de detección de neutrinos KM3NeT.
Diseñada y construida por europeos, la red KM3NeT (por Cubic Kilometer Neutrino Telescope) consta de dos observatorios submarinos (uno situado frente a la costa de Toulon y el otro frente a la costa de Sicilia) dedicados al estudio y la observación de neutrinos. A diferencia de Juno, KM3NeT se compone de decenas de esferas sensoriales ancladas en el fondo del mar Mediterráneo. Serán estas pequeñas esferas, recubiertas de fotomultiplicadores, las que podrán detectar el paso de neutrinos en sus proximidades.
Aunque la instalación de los detectores no está completa, KM3NeT ya logró revelar, en febrero de 2023 (comunicado de prensa del 12 de febrero de 2025), el neutrino más energético jamás registrado. ¡Un buen augurio para el futuro!
Vera C. Rubin, Observatorio de Energía Oscura
La LSST, la cámara digital más grande del mundo, está instalada en el Observatorio Vera C. Rubin.
Entregado en la primavera de 2025, el Observatorio Vera C. Rubin vio sus primeras luces (las primeras imágenes se publicaron el 25 de junio). Este gigantesco telescopio se encuentra a 2700 metros de altitud, en una montaña del desierto de Atacama (Chile). Está equipado con tres espejos, uno de los cuales, el primario, supera los 8 metros de diámetro, lo que le permite fotografiar enormes porciones del cielo en alta definición.
Aunque el Observatorio Vera C. Rubin fue una iniciativa estadounidense, algunos de sus instrumentos científicos fueron diseñados por terceros países. Varios elementos de la cámara digital del LSST –la mayor del mundo–, encargada de inmortalizar el cielo cada noche, proceden de los laboratorios del CNRS. El Observatorio Vera C. Rubin fotografiará todo el cielo del sur cada tres días. Su misión es desentrañar los misterios de la energía oscura y también podría utilizarse en el estudio de cuerpos oscuros, como el hipotético Planeta 9.
Ligo-Virgo-Kagra, un trío astronómico
Los dos brazos de 3 km del interferómetro Virgo, cerca de Pisa, Italia, rastrean ondas gravitacionales.
Las ondas gravitacionales llevan 10 años en las noticias. Gracias a la puesta en funcionamiento de los interferómetros gigantes Ligo y Virgo, en los años 2000, y luego Kagra, en 2019, en tres continentes diferentes (Ligo en Estados Unidos, Virgo en Italia, Kagra en Japón), los científicos son hoy testigos, a través de la percepción de ondas gravitacionales, de uno de los fenómenos más energéticos del Universo: la fusión de los agujeros negros.
Estos instrumentos permiten a la comunidad científica mundial percibir el cosmos desde un ángulo nuevo, complementario a las observaciones de ondas electromagnéticas y rayos cósmicos, marcando así el advenimiento de una nueva astronomía, denominada “multimensajero”. Pero la actual situación política en Estados Unidos podría comprometer la financiación de parte de esta infraestructura.
Ver también
Infraestructuras de investigación (1): la epopeya de los gigantes
Herramientas cada vez más grandes (vídeo)
Las cuestiones muy terrestres de los telescopios