Un pequeño hámster blanco olfatea con atención y se dirige hacia una plataforma de plástico sobre la que está posada una mantis religiosa. La mantis parece observar sus movimientos y permanece quieta. Luego agarra al hámster con un movimiento rápido y poderoso. El cuerpo del roedor se sacude y se retuerce, pero no puede escapar de las garras de la mantis religiosa. Es posible que los dos animales nunca se hayan conocido en la naturaleza.
Vídeos de este tipo de crueles peleas de animales llegan a una audiencia de millones de personas en las redes sociales. Para la Asociación Alemana de Protección de Animales se trata de un claro caso de crueldad hacia los animales, que también tiene beneficios económicos porque llega a los propagadores. “Las escenas mostradas ya no tienen nada que ver con la naturaleza”, afirma Nina Brakebusch, especialista de la Asociación Alemana para la Protección de los Animales. Los creadores de los vídeos protagonizaron dolorosas batallas por la supervivencia con el único objetivo de ganar clics, alcance y beneficios. Vídeos en los que insectos o vertebrados compiten entre sí como en una pelea de gallos se comparten en Instagram, Tiktok, Snapchat y Facebook bajo el nombre “Insect Wars”. “Ganar” aquí significa herir o matar a tu oponente. Algunos videos virales alcanzan hasta 100 millones de visitas, decenas de miles de me gusta y comentarios que celebran a los “ganadores”.
“Los animales se juntan en pequeñas cajas o terrarios y luego, a menudo, se juntan con la ayuda de una mano, unas pinzas o un palo”, explica Brakebusch en una entrevista. “Esto genera estrés y, en última instancia, comportamientos agresivos y peleas”. En la naturaleza, los animales suelen vivir en diferentes hábitats. Por tanto, las situaciones de combate son “creadas artificialmente”. El comportamiento de escape natural es imposible. Los vídeos se presentan como documentales, pero su enfoque no hace justicia a esta afirmación.
La Asociación Alemana de Protección Animal presenta cargos penales
En Instagram, sólo la cuenta “insectwars” tiene 1,2 millones de seguidores. El 24 de abril de 2025, la Asociación de Bienestar Animal presentó una denuncia penal contra los presuntos autores por sospecha de crueldad animal. Esta acusación sólo se refiere a vídeos en los que se daña a vertebrados, porque según la Ley de Protección Animal la crueldad hacia los animales sólo está penada en estos casos. Pero los vídeos puramente de lucha contra insectos también se asocian con el sufrimiento de los animales: “Detrás de los estándares científicos está la ley”, afirma Brakebusch. Los estudios han demostrado que los insectos también pueden sentir dolor.
La denuncia penal también pretende revelar a los cómplices y especuladores económicos de las “guerras de los insectos”. En la descripción del perfil del canal de Instagram hay un enlace a un sitio que ofrece productos relacionados con la pelea de animales. La empresa matriz de la empresa que gestiona el sitio web tiene su sede en Hamburgo. Se acusa a la dirección de compartir la responsabilidad en la difusión de los vídeos y de lucrar económicamente con el sufrimiento de los animales.
“Este tipo de contenidos deberían eliminarse fuera de línea”, explica Brakebusch las intenciones de la denuncia penal. “La crueldad hacia los animales no debería generalizarse ni utilizarse para ganar dinero”. Ha notado un aumento en dicho contenido en los últimos años. Es difícil actuar contra ello. Por ejemplo, primero debes demostrar si el propietario del canal es también el productor de un vídeo. Muchos de los vídeos proceden de Asia, donde existen diferentes leyes de protección animal. “Esperamos que este caso envíe una señal”, afirma Brakebusch. Esto debería crear una mayor presión por parte del público para tomar medidas contra la crueldad animal en Internet.
Según la fiscalía de Hamburgo, la investigación sobre el primer sospechoso está en curso. “Sólo si el fiscal está convencido de que existen pruebas suficientes de la existencia de un delito punible, tiene el derecho/la obligación de abrir una investigación”, escribe la portavoz de prensa a la pregunta de FAZ. La sospecha parece difícil de fundamentar. Los vídeos de “Insectwars” todavía se pueden ver en Internet.