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Durante décadas, Estados Unidos ha sido el destino natural para quienes desean realizar investigaciones al más alto nivel. Universidades como Harvard, Columbia y Berkeley han atraído a generaciones de científicos de todo el mundo gracias a una combinación difícil de reproducir: financiación abundante, autonomía académica y un ecosistema de innovación. Pero en los últimos meses algo ha cambiado.

Las políticas de investigación científica de la nueva administración estadounidense están remodelando el equilibrio global de las ciencias biológicas. Los recortes de financiación, una mayor incertidumbre y un entorno más restrictivo para los estudiantes e investigadores internacionales están provocando que una parte cada vez mayor de la comunidad científica mire hacia otra parte. Y podría abrirse una ventana estratégica para Europa.

Según un análisis del Teha Group, en el primer año de la administración Trump, se cancelaron más de 7.400 subvenciones federales para investigación, por un valor de más de 19.000 millones de dólares, incluidos 17.500 millones de dólares en ciencias biológicas. Los recortes afectaron principalmente a los programas de las dos principales agencias federales de financiación de la investigación: la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) y los Institutos Nacionales de Salud (NIH). La desaceleración no afecta sólo a la financiación ya asignada. Las nuevas subvenciones también experimentaron una disminución significativa. En 2025, los proyectos financiados por el NSF disminuyeron un 25 % en comparación con el promedio de 2015-2024, mientras que los proyectos financiados por los NIH experimentaron una disminución del 21 %. A esto se suma la señal política llegada con la propuesta de presupuesto presidencial para 2026, que prevé una drástica reducción de recursos: hasta un -61,7% para la Fundación Nacional de Ciencias y un -44,3% para los Institutos Nacionales de Salud respecto a los niveles anteriores.

Aunque el Congreso ha rechazado los recortes presupuestarios más radicales, la señal es clara: la investigación ya no es una prioridad como en el pasado. El nuevo contexto también introduce elementos de mayor discrecionalidad política en la asignación de fondos. Una orden federal emitida en agosto de 2025 requirió que las agencias alinearan su financiamiento con las prioridades de la administración y el llamado “interés nacional”, aumentando las oportunidades de revocación o revisión de subvenciones.

Las consecuencias ya se están manifestando. Las becas de doctorado ofrecidas por la NSF disminuyeron un 26% en 2025, con una caída aún más pronunciada en las ciencias de la vida, donde la disminución alcanzó el 57%. Al mismo tiempo, el contexto para los estudiantes e investigadores internacionales se ha vuelto más complejo, con procedimientos de visa más estrictos, controles más estrictos y un clima percibido como menos acogedor.

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