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El 23 de diciembre de 2025, equipos médicos de diferentes ciudades italianas llegaron a Bolzano, al hospital San Maurizio. Unos días antes, una tragedia sacudió el Alto Adigio: Moritz, de 4 años, se ahogó el 15 de diciembre en la piscina municipal de Curon Venosta. Fue ingresado en cuidados intensivos, pero falleció el 22 de diciembre. Los padres, en un gesto de extrema generosidad, aceptaron donar sus órganos para salvar las vidas de los niños que esperaban trasplantes. Cada grupo médico se encuentra en Bolzano para un órgano diferente. El equipo del Hospital Monaldi de Nápoles lleva a cabo la última operación, la de extirpar el corazón a Tommaso, de 2 años, que padece una grave miocardiopatía detectada al nacer. Llevaba un año y medio esperando el trasplante y seguía viviendo con sus padres gracias a ciertos medicamentos.

LA CADENA

Comienza aquí, cuando el corazón de Moritz sale de Bolzano hacia Nápoles, una dramática cadena de errores que harán en vano – en lo que respecta a la donación del corazón, no para los demás órganos – la loable generosidad de los padres del niño del Tirol del Sur y que vieron al pequeño Tommaso en cuidados intensivos durante 54 días, mantenido con vida gracias al apoyo de la ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea). El corazón de Moritz llegó a Nápoles aquel dramático 23 de diciembre, dañado, “quemado” porque se había congelado debido a una temperatura de almacenamiento demasiado baja, pero aun así fue trasplantado porque el equipo médico de Monaldi ya había extraído el corazón del pequeño Tommaso. La única manera de evitar la muerte inmediata era proceder con el trasplante incluso si el nuevo corazón estaba comprometido. La NAS de Trento, responsable de la región de Bolzano, recogió un primer elemento importante: parece que el corazón fue transportado a Nápoles en un contenedor de plástico común, en el que se había colocado hielo seco. Normalmente no funciona así: se utilizan contenedores específicos con un sistema de detección de temperatura en tiempo real que avisa a los médicos en caso de anomalía. Y usas hielo picado normal. ¿Por qué no sucedió esto en este caso? Esto es lo que los Nas intentan entender: los napolitanos se apoderaron del contenedor en los últimos días, en el marco de la investigación judicial coordinada por la fiscalía napolitana (sección VI, fiscal Giuseppe Tittaferrante, fiscal adjunto Antonio Ricci). Es bueno saberlo: con hielo seco, la temperatura puede bajar a -80 grados, muy por debajo de lo esperado. El problema, por tanto, no reside tanto o no sólo en el tipo de contenedor: se podría haber utilizado, pero no llenándolo de hielo seco. A esto se suma la falta de sensores que detecten constantemente la temperatura. Otro elemento a aclarar: el equipo de Monaldi que realizó el trasplante estuvo dirigido por el profesor Guido Oppido, director de la Unidad Operativa Compleja de Cirugía Cardíaca Pediátrica y Cardiopatías Congénitas del Hospital de Colli. Es un profesional con mucha experiencia. ¿Por qué se extrajo el corazón del niño antes de estar seguro de que el corazón del donante estaba disponible? ¿Por qué no se estableció antes que no sufrió daños? Este es el punto clave: es cierto que no deben transcurrir más de seis horas entre el explante y el trasplante, pero el procedimiento requiere esperar a que se controle el órgano que llega. Durante el transporte, pero también durante la fase de entrega, pueden surgir diversos imprevistos, por lo que la recogida debe realizarse una vez realizados todos los controles. Otra evaluación en curso: ¿quién proporcionó el hielo y por qué se utilizó el tipo de hielo equivocado? Actualmente, desde el punto de vista de la Fiscalía de Nápoles, el caso abierto se refiere a delitos de lesiones corporales muy graves. Hay seis sospechosos. El profesor Oppido y otro cirujano fueron suspendidos del trabajo de trasplantes. El abogado de la familia, Francesco Petruzzi, también expresó sus dudas de que, en caso de posibilidad de un nuevo trasplante, éste pueda ser realizado por el mismo profesional investigado y suspendido (pero que sigue siendo competente para este caso). Esta historia triste y dramática, que incluye también la incógnita de un nuevo trasplante considerado posible por Monaldi, pero – como explica el abogado Petruzzi – considerado impracticable por los expertos del Hospital Bambino Gesù de Roma, tiene otra implicación. Conduce al Ministerio de Salud y al Centro Nacional de Trasplantes, considerado de excelencia en nuestro país.

VERDAD

El ministro Orazio Schillaci prometió que se aclararía la cuestión. No sólo hay que identificar responsabilidades, sino entender si el protocolo, la lista de reglas a seguir, debe revisarse para evitar que episodios como este se repitan. Ya se ha formado un equipo de inspectores, en colaboración con el Centro Nacional de Trasplantes, que visitará esta semana el hospital de Bolzano y el hospital Monaldi de Nápoles. Al finalizar se elaborará un informe que se enviará al Ministro de Salud. Dada la complejidad del caso y los diferentes escenarios a evaluar -hospital de Bolzano, transporte y recepción en Nápoles, momento del explante y del trasplante-, serán necesarios al menos diez días antes de llegar a las primeras conclusiones. Entre los expertos, algunos sostienen que esta historia no revela una falla en el protocolo que regula los trasplantes, sino que parece plausible que hubiera errores en su aplicación. “Aclararemos las cosas”, prometió Schillaci. Saber la verdad es bueno para los padres del pequeño Tommaso, pero también sirve para garantizar la confianza en el sistema de trasplantes y donación que salva miles de vidas cada año.

© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

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