Imagínese un suelo agrietado por la sal, quemado por los rayos del sol y donde nunca cae la lluvia. Bienvenido al desierto de Atacama en el norte de Chile. Es tan hostil que la NASA lo utiliza para simular las condiciones de vida en Marte, donde incluso los tardígrados tienen problemas para prosperar. Sin embargo, un equipo de investigadores acaba de descubrir un mundo subterráneo donde florece la vida.
Debajo de la superficie de este paisaje extraño, descubrieron pequeños gusanos, llamados nematodos. Estos animales multicelulares, lejos de ser simples microbios, circulan en el suelo, regulan las poblaciones bacterianas y participan en el movimiento de nutrientes. ¿Pero cómo sobreviven donde nadie más puede?
Inspirémonos en estos versos
El estudio, realizado por la Universidad de Colonia (Alemania) y publicado en Nature Communications, analizó seis regiones diferentes de este desierto. Entre dunas de arena y salinas, los científicos han descubierto que la diversidad de estos pequeños gusanos depende de un pequeño y frágil equilibrio.
Philipp Schiffer, coautor del estudio, explica a The Debrief la importancia de estos hallazgos: “Los suelos son importantes para el desempeño de un sistema ecológico, por ejemplo para el almacenamiento de carbono y el suministro de nutrientes. Por eso es tan importante comprender los organismos (no los microbios, sino los animales multicelulares) que viven allí.»
Estos gusanos han desarrollado estrategias para hacer de este desierto su hogar. En las zonas más difíciles, donde es casi imposible encontrar pareja, se han vuelto asexuales y se reproducen por partenogénesis. En pocas palabras: se clonan a sí mismos. Esto les permite prosperar sin perder tiempo buscando y seduciendo a su pareja.
El estudio encuentra, sin embargo, que en las zonas más secas la diversidad de colonias de nematodos presentes era menor. Las zonas áridas, prácticamente desprovistas de humedad, proporcionan menos alimentos y ecosistemas que ya son frágiles están amenazados. Una tendencia que evidentemente el calentamiento global no atenúa.
Estas formas de vida resilientes también podrían ayudarnos a adaptarnos al futuro de nuestro planeta. “A la luz de la creciente aridez global, que afecta cada vez a más regiones del mundo, estos hallazgos se vuelven cada vez más relevantes.», concluye Philipp Schiffer. Los suelos donde prosperan los nematodos de Atacama pronto podrán encontrarse en otras partes de la Tierra.