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La respuesta del Quai d’Orsay no se hizo esperar. Francia, que ocupa un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, recordó el lunes su “adhesión a la Carta de las Naciones Unidas”, mientras fue invitada por Estados Unidos a unirse al “Consejo de la Paz”, deseado por Donald Trump, según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores.

“Como muchos otros estados, Francia fue invitada por Estados Unidos a unirse Consejo de Paz. Junto con nuestros socios más cercanos, estamos examinando actualmente las disposiciones del texto propuesto como base de este nuevo organismo, cuyo proyecto va más allá de la situación en Gaza”, subraya el Quai d’Orsay.

“También reiteramos nuestro compromiso con la Carta de las Naciones Unidas. Esta sigue siendo la piedra angular de un multilateralismo eficaz, donde el derecho internacional, la igualdad soberana de los Estados y la resolución pacífica de las disputas tienen prioridad sobre la arbitrariedad, las luchas de poder y la guerra”, añade el Ministerio.

Además de Francia, otros quince países, entre ellos Italia, Argentina y Canadá, fueron invitados a participar según criterios hasta el momento desconocidos.

Crítica enmascarada en la ONU

“El Consejo de Paz es una organización internacional que tiene como objetivo promover la estabilidad, restablecer un gobierno fiable y legítimo y garantizar una paz duradera en las regiones afectadas o amenazadas por un conflicto”, reza el preámbulo de la carta del Consejo de Paz al que tuvo acceso la AFP.

El texto de ocho páginas critica inmediatamente “los enfoques y las instituciones que con demasiada frecuencia han fracasado”, en clara alusión a las Naciones Unidas, y pide “la valentía” de “desviarse” de ellas. También destaca “la necesidad de una organización internacional de paz más ágil y eficaz”.

Mil millones de dólares para sentarse allí

Donald Trump será el “primer presidente del Consejo de Paz”, cuyos poderes previstos son muy amplios: es el único autorizado a “invitar” a otros Jefes de Estado y de Gobierno a unirse al mismo, puede revocar su participación excepto en caso de “veto de una mayoría de dos tercios de los Estados miembros”, y tiene derecho a revisar todas las votaciones.

“Cada Estado miembro ejercerá un mandato que durará hasta tres años a partir de la entrada en vigor de esta Carta, renovable por el Presidente. Este mandato de tres años no se aplicará a los Estados miembros que aporten más de mil millones de dólares en efectivo al Consejo de Paz en el primer año después de la entrada en vigor de la Carta”, añade el borrador, sin dar más detalles.

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