El debate político sobreLa escalada entre Estados Unidos e Irán, que culminó con los ataques militares estadounidenses e israelíes en territorio iraní, también vio la posición adoptada por Carlo Calenda. En un contexto internacional ya marcado por fuertes reacciones y demandas de reducción de la tensión por parte de muchos países y organizaciones multilaterales, el líder de Acción expresó dudas sobre la estrategia y las consecuencias de tales enfoques.
Al comentar la intervención estadounidense, Calenda habló de la ausencia de una visión definida para el “después” del ataque. Y aquí está la profecía: “El ataque de Trump a Irán es un Una apuesta peligrosa si no va acompañada de una estrategia clara para un futuro invisible. » Según el político, la ausencia de un proyecto bien definido correría el riesgo de transformar una acción de guerra en una respuesta instintiva y no en un paso hacia un objetivo definido.
Calenda también expresó su escepticismo sobre la eficacia de una intervención militar destinada a facilitar el colapso del régimen de Teherán, al tiempo que reiteró la condena de los actuales dirigentes: “Todos queremos el colapso del régimen asesino de Teherán, no creo que estos Los ataques aleatorios de Trump tendrán el efecto deseado. » La referencia, según el antiguo propietario de MISE, es a un tipo de operaciones que corren el riesgo de parecer aleatorias e inconexas en lugar de ser parte de una estrategia más amplia de estabilización o transición política.
El vínculo con otros casos internacionales entró en el razonamiento de Calenda, quien habló de lo ocurrido en Venezuela tras el impeachment de Nicolás Maduro: “En Venezuela, después de la destitución de Maduro, permaneció un régimen de comercio de petróleo. No es un precedente tranquilizador.” La comparación, que se refiere a un escenario geopolítico completamente diferente, pretende poner de relieve los supuestos límites y los posibles efectos distorsionados que la intervención exterior puede tener sobre un régimen y sobre la estabilidad de un país.
En definitiva, un análisis bastante audaz, teniendo en cuenta los precedentes, empezando por la era de Kamala Harris.
Queda por entender la evolución de la situación, pero no faltarán temas de debate, incluidos los excesos. Basta pensar en Riccardo Magi de +Europa, quien pidió al Primer Ministro Meloni que reafirmara “la necesidad de respetar el Estado de derecho”. Comparado con el Irán de los ayatolás…